Lunes, 17 de marzo de 2008

To?o pierde los papeles y se queda sin Copa

Habrá quien pueda definir lo que ayer hizo Toño en el Coliseo Alfonso Pérez como una chiquillada. Incluso, puede que haya alguien que lo justifique con eso tan manido de la tensión con que se vive un partido y lo de las pulsaciones por minuto. Pero, sin duda, lo que cometió ayer Toño fue un error garrafal, un fallo que puede considerarse impropio de un portero de su categoría.

En una jugada ya intrascendente (el segundo gol del Getafe era una realidad y nada, absolutamente nada, podía hacer ya por evitarlo) el portero verdiblanco se autoexpulsó. Sí, se autoexpulsó. El solito tuvo el lío con los delanteros del conjunto madrileño, el solito se ganó a pulso la tarjeta roja y el solito emprendió el camino hacia los vestuarios. Hablando de soledades, el Racing se quedó sin portero para los minutos que restaban del partido de ayer y sin el titular habitual para el partido más importante de su historia. El solito lo consiguió.

Diferencias de opinión

Sin embargo, y aunque todo parezca claro, el portero, como cualquier persona, tiene derecho a dar su versión de los hechos. En lo básico, coincide con lo reflejado por Iturralde González en el acta del partido (en el minuto 76 el jugador Rodríguez Martínez, Antonio, fue expulsado por el siguiente motivo: por dar una patada a un jugador contrario, lanzándole posteriormente un puñetazo, estando el juego parado como consecuencia de haber conseguido el segundo gol el equipo local), aunque con ciertos matices. Lo que pareció un puñetazo, o al menos un intento, fueron «empujones» para el protagonista. «Puñetazos no he dado ninguno a nadie, sólo fueron forcejeos con empujones, como también me los dieron ellos a mí», aseguraba el portero racinguista con un pie en la escalerilla del avión que le iba a transportar a Santander.

El relato de los hechos

Continuando con su relato de los hechos, Toño indicó que «cuando ellos metieron el gol yo fui a coger el balón y, por impotencia, traté de dar una patada al balón y le pegué a Gavilán sin querer. Luego llegó un empujón y yo lo devolví». En cualquier caso, y sea cual sea la realidad, el portero estaba, como parece lógico, abatido. «Ahora mismo me encuentro fatal porque cometí un error importante y en estos momentos sólo puedo pedir perdón y continuar trabajando», aseguró el guardameta alicantino que añadió que «esta situación hay que superarla y salir adelante».

También comentó el jugador lo ocurrido en el vestuario, lejos de las miradas de los aficionados. Y al hablar del vestuario, es obligado referirse a lo que le dijo el entrenador: «Marcelino qué me va a decir, pues que estaba muy enfadado conmigo por la actuación que había tenido. Eso fue lo que me dijo». Por último, el portero verdiblanco dejó claro que lo vivido ayer en el campo del Getafe es una mala anécdota en una carrera marcada por la corrección y por el buen comportamiento. «Nunca tuve una situación como esta durante mi carrera como portero y estoy seguro de que me servirá para aprender de ello», aseguró.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 18:12 | 0 Comentarios | Enviar

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