El Racing tiene hoy una cita con la historia en San Mamés. El conjunto cántabro, bajo la dirección técnica de Marcelino García Toral, está a noventa minutos de lograr por vez primera acceder a una semifinal de la Copa del Rey.
El rival es el deseado por toda la afición para marcar este nuevo hito: el Athletic. El escenario, uno de los grandes campos del fútbol español: San Mamés. Y el resultado del partido de ida, disputado en Santander hace una semana, más que esperanzador: 2-0, gracias a los goles logrados por Tchité y Smolarek.
Con el marcador logrado en el partido de ida, y con los datos fríos en la mano sobre la calidad y comportamiento de uno y otro equipo, el Racing es el claro favorito para pasar de ronda y seguir con vida en el sueño de la Copa.
Sin embargo, cuerpo técnico, plantilla y afición cántabra prefieren mantenerse cautelosos, conscientes de las dificultades que entrañará el partido ante uno de los equipos 'coperos' por excelencia y ante el 'infierno' que será hoy, a partir de las ocho de la tarde, San Mamés.
El cuadro vasco, pese a estar agobiado por su clasificación en la Liga, no quiere tirar una competición de enorme tradición en Bilbao y ha tocado a rebato en busca de una noche mágica y de una remontada gloriosa. San Mamés reventará para el partido de hoy. El club y las peñas han realizado diversos llamamientos para convertir el estadio en un caldera y la presión sobre los jugadores del Racing será una constante desde el minuto uno. Las entradas prácticamente se han agotado y la presencia de aficionados racinguistas será mínima después de que el Athletic sólo facilitara 264 entradas a un precio de 60 euros.
Sin embargo, San Mamés y el Athletic no deben meter miedo en el cuerpo a una plantilla con mucha experiencia en algunos de sus hombres. Las estadísticas dicen que el Athletic no ha sido capaz esta temporada de marcar tres goles en su estadio y sólo ha ganado dos encuentros por 2-0 (Sevilla y Recreativo). Por su parte, el Racing sólo ha perdido dos partidos por más de dos goles y se ha quedado sin marcar en tres desplazamiento de Liga (Barcelona, Atlético de Madrid y Recreativo).
De cualquier forma Marcelino, meticuloso hasta el aburrimiento, no dudó en ensayar ayer el lanzamiento de penaltis al término del entrenamiento.
El técnico ayer y los jugadores un día antes, ya han dejado claro de la importancia que tendrá mantener la portería a cero en los primeros quince-veinte minutos del partido. El Racing espera una salida en tromba del Athletic, en busca de un gol que abra la eliminatoria. Sin embargo, al equipo santanderino siempre la quedará la ventaja de que si es capaz de lograr un tanto, obligaría al Athletic a marcar cuatro si quiere seguir en la competición.
Baja importante
Para dificultar más las cosas, el Racing viajará hoy a Bilbao con la baja de su principal estandarte en la defensa, Garay. El central argentino no se ha recuperado de su grastroenteritis que le ha tenido sin entrenar los últimos días. César Navas se perfila como su sustituto y compañero de Oriol en el centro de la defensa.
Por lo demás, Marcelino, que se llevará hoy a Bilbao a todos los jugadores disponibles, alineará a su equipo de gala. Coltorti estará en la portería, con Pinillos, César Navas, Oriol y Luis Fernández o Ayoze, en la defensa. Colsa y Duscher serán los pivotes, apoyados en las bandas por Serrano y Jorge López. En el ataque, Tchité y Smolarek formarán pareja.
El Athletic
En el Athletic, Joaquín Caparrós cuenta con las bajas de Iraola, Javi Martínez y Etxeberría y ha incluido en la lista de convocados a los tres chavales que propiciaron la reacción rojiblanca ante el Barça: el debutante en Liga Aitor Ramos, Joseba Garmendia y Fernando Llorente, éstos dos últimos protagonistas de la jugada del empate. Habrá que ver si el técnico sevillano cuenta de inicio con ellos, pero casi seguro que la alineación del Athletic será ofensiva de partida al estar convocado un solo medio centro, Iñaki Muñoz. Así, es probable que sea Fran Yeste o Joseba Garmendia el que le acompañe a Muñoz en el centro del campo para dirigir un medio campo más pendiente de la meta rival que de la propia.
Fuente:
El Diario Montañés