Marcelino es consciente del creciente clima de euforia que rodea al racinguismo con el paso de las jornadas, el cual es directamente proporcional al número de victorias cosechadas por sus pupilos. Para que las cuentas puedan cuadrarse, el técnico asturiano hace verdaderos esfuerzos para los miembros de la plantilla mantengan los pies sobre el suelo.“Con tanta competición seguida cosechando buenos resultados es difícil aislar la euforia”, reconoció.
Tan solo hacía falta verle durante el partido de ida correspondiente a los cuartos de final de la Copa del Rey. Gritando, fuera del área técnica, si no fuera por el chaquetón y el peinado, podría confundirse con Óscar Serrano a tenor de su ubicación dentro del campo. Marcelino pedía calma a sus jugadores agitando los brazos desesperadamente, ante las acometidas de un Athletic de Bilbao que se fue con todo arriba y enmudeció al ruidoso público del Sardinero durante los últimos instantes del choque con algún balón que quedó muerto en el área.
“Era difícil jugar el tramo final del partido, porque el público te llevaba hacia una cosa, que era diferente a la que nos correspondía hacer si pensabamos con la cabeza fría. Desde luego es complicado mantener una actitud reflexiva con la euforia del 2-0 y ante un público totalmente entregado. Tenemos la experiencia de la pasada eliminatoria ante el Zargaoza. Por suerte no marcó el Athletic, ya que un gol en contra hubiera provocado que nos diéramos cabezazos contra la pared”. Así explicaba la intensidad con la que vivió el tramo final de un encuentro que todavía daba sus últimos coletazos en su cabeza.
La desesperación que evidenció en el banquillo es extensible a Iván Bolado. El canterano completó su mejor partido con el primer equipo pero continúa sin ver puerta. “Necesita meter un gol para quitar esa ansiedad por marcar. ante el Athletic de Bilbao jugó bien y estuvo muy participativo en ataque. No obstante, si el próximo encuentro que dispute dispone de tres ocasiones como las que tuvo en el partido de Copa, lo más seguro es que las meta”, aseguró el mister verdiblanco.
El que está anotando goles con asiduidad es Mohamed Tchité. El congoleño llegó con la vitola del fichaje más caro en la historia del club y le ha costado aclimatarse a la liga española durante el primer tramo de la competición. Sin embargo, el veloz atacante ha cogido el testigo de la responsabilidad tras las lesiones de Munitis y Smolarek. “Es un jugador que se está adaptando progresivamente. No podemos pedirle un rendimiento inmediato a un futbolista que procede de una liga con un menor nivel, como la liga belga. Necesitan adaptarse a unas costumbres de vida diferentes, a los compañeros, a muchas cosas”.
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