viernes, 25 de enero de 2008

Apoteosis en El Sardinero

Con un campo volcado con su entrenador al grito de ¿Marcelino, Marcelino, Marcelino! Con una afición que animó sin descanso al equipo durante los noventa minutos. Con más de 21.000 personas cantando 'La fuente de Cacho' como hay que cantarla, al unísono. Y con un equipo que tuvo que regresar, como los toreros, al terreno de juego para recibir el homenaje de sus incondicionales. El Sardinero volvió a vivir ayer otra noche apoteósica, increíble, con una estampa verdiblanca única e irrepetible gracias a los miles de aficionados que, bufanda al aire, disfrutaron del triunfo del Racing. Una noche de nervios, de tensión, de incertidumbre y sobre todo, de éxtasis final. La noche de un estadio que estalló con el primer gol de Tchité y que reventó con el segundo, obra de Smolarek. Esta es la breve historia de un partido de fútbol histórico.

19.30 horas. Se nota que va a ser un gran día. En los alrededores del estadio, los atascos son inevitables. Lo coches están aparcados en los lugares más inverosímiles y los aficionados desfilan por los diferentes vomitorios del estadio, todos ellos, con su bufanda verdiblanca. Alrededor de las taquillas funciona la reventa. Se piden cien euros por una entrada que costó en ventanilla treinta.

19.50 horas. La afición despide con una sonora pitada a los jugadores del Athletic cuando regresan al vestuario tras el calentamiento. Mientras, los del Racing hacen piña y son animados con la primera gran ovación de la noche. La vaca Tula, tendida en el centro del campo, espera paciente el comienzo del partido.

19.55 horas. En la zona Oeste del campo, los miembros de la 'Cruzada' ensayan los cánticos y los gritos de ánimo. Un megáfono sirve de batuta. «Y así los noventa minutos», dice rotundo el 'director'. Un bombo en la zona de la Peña Cóncanos martillea con insistencia y marca la pauta a seguir. La gente entra deprisa y corriendo. Se nota que la hora del partido no es muy buena para muchos. Entrada en mano, buscan un sitio que desconocen. «¿La fila 15?». «Ni idea, yo soy de prensa». El speaker toma protagonismo. «Hay que dejar encarrilada la eliminatoria de Copa», grita por los altavoces. Y pasa a dar las alineaciones. Silbados los hombres del Athletic y coreados los del Racing. 'La fuente de Cacho' no podía faltar. En una esquina suena alta, clara y uniforme. En el centro, uno se da cuenta de que hay que ensayarla algo más para que los del Norte vayan con los del Sur.

20.05 horas. Se nota la tensión. Cuesta dar los primeros gritos de ánimo al equipo. La gente aprovecha para sacar fotos y para llamar a sus conocidos con el fin de que escuchen el ambiente. En la zona noble del campo, el olor a puro llega a los asientos más cercanos. El palco está a reventar. Falta Miguel Angel Revilla y su bufanda, pero está la vicepresidenta, Dolores Gorostiaga, los consejeros López Marcano y Agudo, y la plana mayor del PP de Cantabria: Ignacio Diego, José Joaquín Martínez Sieso e Iñigo de la Serna. También se ha acercado a ver el partido Patxi Alonso, el responsable del PSOE en el País Vasco. Los boxes ofrecen una imagen pocas veces vista. No entra nadie más.

20.30 horas. Iván Bolado ha arrancado los primeros 'huy' de la grada y ha desencadenado los gritos de aliento. Fernández Borbalán, el árbitro, toma protagonista y levanta la primera bronca desde la grada.

20.35 horas. En la Tribuna Sur se viven dos partidos. Uno en el campo. El otro, con los aficionados del Athletic, 'encerrados' en las jaulas y discretamente vigilados por las fuerzas de seguridad . Los vascos gritan. Los cántabros mandan callar con más o menos educación. Se oyen insultos de una otra y parte y se ven gestos ofensivos. Cada intento de los bilbaínos cuenta con una respuesta de los cántabros, que dominan la situación con una rotundidad absoluta. «Písalo», se oye en la grada en un pequeño conflicto de Tchité con un rival.

20.45 horas. Hora del bocadillo. Los hay de todas las clases y tamaños. De chorizo, de salchichón, de jamón, pero el ganador es el de tortilla de patata. No faltan los refrescos y algún que otro chupito de alcohol que se ha logrado meter en el recinto, aunque esté prohibido. Algunos han llevado hasta una quesada, que no dudan en repartir entre sus 'vecinos'.

21.00 horas. Comienza la segunda parte. Un pequeño conflicto en la esquina de la Tribuna Sur entre ambas aficiones no pasa a mayores. Hay nervios en el campo y en la grada. Tres bombos sobre las cabezas de los seguidores bilbaínos les 'dan el partido'.

21.20 horas. En la zona Este del campo se oye a las Juventudes cantar y animar. Son cánticos de la tierra, de Cantabria; gritos de ¿Racing! ¿Racing! ¿Racing! sin descanso y frases de sentimientos racinguistas. No paran. Animan sin cesar y contagian al resto del campo.

21.30 horas. Estalla el estadio. Tchité logra el primer gol. Abrazos, besos, gritos, saltos, bufandas al aire y más gritos de ¿Racing! ¿Racing! ¿Racing! En las afueras del estadio se escuchan los cohetes lanzados desde el 'Hipódromo'.

21.35 horas. Apoteosis en El Sardinero. Ebi Smolarek logra el segundo gol. El campo es una fiesta. Se canta de forma espontánea 'La fuente de Cacho'. Se corea 'Viva España'. Se grita 'No son leones son...' y se lleva los altares a Marcelino.

21.50 horas. Final feliz. La gente desfila por la salidas del campos después de cantar por tercera vez 'La Fuente de Cacho' y habla de Bilbao. «Hay que marcar allí», dice uno. «Estamos en la semifinal», apunta otro. «Y, ahora, a por la final», apostilla un tercero, sin pensar en la vuelta en San Mamés. En las afueras del estadios, varias banderas de España despiden al autobús del Athletic.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 16:55 | 0 Comentarios | Enviar

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