viernes, 18 de enero de 2008

Marcelino, el hombre milagro

En un mundo como el del fútbol, repleto de 'magos', 'sabios' y 'genios', resulta difícil encontrar un alias que aún esté libre y que case con las virtudes que atesora el actual entrenador del Racing, Marcelino García Toral.

Más que adjetivos, a Marcelino le avalan los números, que son los que cimentan una carrera exitosa como técnico que en los últimos años le ha convertido en uno de los mejores del país.

La clave de su éxito reside en su profundo conocimiento del fútbol y de los propios jugadores, que le ayuda a extraer todo el potencial de cualquier plantilla. Fiel al 4-4-2 y a los onces bien ordenados y muy disciplinados, este preparador se caracteriza por estudiar a cada adversario y preparar los partidos hasta el mínimo detalle.

Haber sido cocinero antes que fraile también le sirve de ayuda. En su día, el propio Pedro Munitis explicó que se nota mucho que en su día calzó botas: sabe cómo piensa un futbolista, qué siente, e incluso es capaz de adelantarse a sus pensamientos.

El caso de Marcelino llama más la atención que los de otros colegas porque la 'materia prima' con la que le toca trabajar suele ser de inferior calidad. Más que un descubridor de diamantes en bruto, el técnico asturiano es un alquimista.

Empezó a destacar al frente del Sporting de Gijón en la temporada 2003/04. Llegó a un equipo prácticamente desahuciado y sin grandes efectivos y consiguió llevarlo hasta el quinto puesto de la clasificación final.

No pudo repetir la machada durante la siguiente campaña, que cerró de una forma digna, en un décimo puesto y otra vez con un grupo muy modesto de futbolistas.

Su trabajo no pasó inadvertido para el Recreativo de Huelva, otro segunda, pero éste con ambiciones. Lo fichó para el campeonato 2005/06 y le dio facilidades para que modelase un equipo a su gusto. El resultado, la primera plaza de la tabla, el trampolín para la vuelta a la máxima categoría.

La revelación

Al contrario que otros recién ascendidos, el Recreativo de Huelva no llegó a Primera para que sus hombres pudieran hacerse una foto con Raúl: con un presupuesto ajustado y la base del equipo que el año anterior se paseaba por los campos de Segunda, Marcelino se codeó con los grandes. Terminó en octavo lugar, después de pasar buena parte de la Liga en los puestos de competición europea.

Sobran los detalles acerca de sus logros en el Racing: su sexto puesto a media Liga y su clasificación para cuartos de final de la Copa del Rey lo dicen todo. Y eso con una plantilla de la que nadie que no sea de la región conoce dos nombres.

Entre los futbolistas, la cotización crece alimentada por los goles; entre los técnicos, por los números que van retratando cada jornada de competición. No es de extrañar entonces que Marcelino esté siendo seguido con interés por otros clubes de postín, como el Sevilla, el Atlético o el Zaragoza, que ven en él la posibilidad de alcanzar sus objetivos.

El Racing lleva un tiempo detrás de él tratando de cerrar su renovación. Si esto sigue así, y parece que sí, cada día resultará un poco más caro, y siempre existe el peligro de alguien le camele a base de billetes. Además, la declaración de amor de la grada en El Sardinero el pasado miércoles ya no admite otras alternativas.

La renovación

Pero Marcelino dice que no tiene prisa. Reconoce que está a gusto en Santander, trabajando cerca de casa y encantado con el reconocimiento que el público tributa a su labor. Es lógico y legítimo que aspire a más. En Santander ya sabe lo que puede tener: una oferta económica aceptable y toda la autonomía para diseñar un bloque de jugadores a su gusto, aunque siempre condicionado por las limitaciones de gasto que este año, sin ir más lejos, le han impedido confeccionarlo como deseaba.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 16:15 | 0 Comentarios | Enviar

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