El Racing se ganó con todo derecho su plaza en la ronda de cuartos de la Copa del Rey después de derrotar con claridad al Zaragoza en un partido, con más corazón que buen juego, que hizo disfrutar de lo lindo al público que llenó los Campos de Sport de El Sardinero.
Pase lo que pase a partir de ahora, el conjunto de Marcelino ya ha igualado su mejor puesto histórico en lo que se ha dado en llamar la competición del K.O. El Athletic de Bilbao, que acabó ayer con el Espanyol, será el contrincante del cuadro montañés en la siguiente fase de la competición.
La noche pedía algo excepcional: un lleno para una eliminatoria de Copa de octavos en miércoles, y la gente de Marcelino salió dispuesta a darlo. Primer minuto, primera acción con peligro, la que protagonizó Tchité y que acabó con el congolés tirado por el área y el público reclamando el primer penalti. Cuanto menos, dudoso, pero al bueno de González Vázquez le pareció demasiado pronto para pitarlo.
Ritmo loco
El Zaragoza sacó provecho del ritmo loco del partido, y en un contragolpe se puso por delante. Era el minuto cinco y el gol, de Oliveira. A González Vázquez le pareció arriesgado anularlo pese a la falta previa de Diego Milito sobre Garay.
En el minuto 8, en un saque de esquina, Diogo despejó de puños en el área, pero a González Vázquez le pareció que no podía ser verdad, así que no señaló los once metros.
Afortunadamente, cuando Tchité marcó el gol en el 24, el colegiado dejó de enredar y permitió que el 1-1 se reflejase en el marcador. Estarse quieto fue la mejor elección de este muchacho, y lo único que hacía falta para que el partido se desarrollase a gusto del los aficionados. Oriol lo confirmó con otro gol, el que ponía las cosas en su sitio, poco después de la media hora.
No se registraron nuevos sobresaltos hasta el descanso, momento de hacer balance: visto por el lado malo, el Racing estaba fatal en defensa y con un repertorio justito delante; por el bueno, el Zaragoza andaba mucho peor en la zona de atrás, de modo que Tchité parecía Pelé.
La puntilla
No es de extrañar que el Racing volviese al campo decidido a dar la puntilla a la cuadrilla que presentó Garitano. Serrano trataba de darle un poco más de personalidad al ataque del Racing, y la verdad es que sus marcadores colaboraban en la tarea. Pues si ellos querían, él más: anotó el 3-1 con un disparo impresionante por la escuadra que dejó la eliminatoria decidida. Bueno, casi, porque Diego Milito se las apañó para poner de los nervios a todo el graderío al recortar la ventaja del Racing con otro tanto a diez minutos del final.
Marcelino no se resignó a despedir el partido con el equipo encerrado y defendiendo el resultado. El marcador le dio la razón: Jordi cosechó un penalti y Garay lo convirtió en el 4-2 final.
Fuente:
El Diario Montañés