lunes, 14 de enero de 2008
El Racing arrancó una victoria ante el Osasuna que le permite terminar la primera vuelta del campeonato consolidado en los puestos europeos!!
Ni siquiera las bajas en el equipo de Marcelino hicieron perder al Racing su espíritu de pelea y sacrificio.
32 puntos, firme en los puestos europeos y con la salvación a sólo un pasito. Así, como si estuviera viviendo un dulce sueño, se encuentra un Racing que ayer volvió a ejercer de sí mismo para arrancar una victoria en un campo que históricamente no se le había dado demasiado bien, pero que, como otros muchos en la presente campaña, acabó sucumbiendo al fútbol efectivo, poco brillante, pero terriblemente eficaz, de los hombres de Marcelino García Toral, un entrenador que, a base de buenos resultados, se está ganando a pulso un monumento.
Y es que el técnico tiene mucho que ver en que un equipo con once marcado por los cambios, unos obligados por las lesiones o las sanciones que pesaban sobre algunos de los habituales titulares, y otros de los denominados técnicos, esté donde está cuando se la llegado al Ecuador del campeonato.
En la primera parte, el Racing tiró de oficio para mantener el nivel habitual. Su juego, como en la mayoría de las ocasiones, prescindió de cualquier tipo de vistosidad para aferrarse a la efectividad, algo que no puede sorprender a cualquiera que haya visto alguna vez al equipo cántabro en la presente temporada, pero que está dando un resultado óptimo. Y sino, sólo hay que echar un vistazo a la clasificación.
Pues bien, con este juego, el Racing contuvo con relativa comodidad a un Osasuna que no dio muestras de tener muchos más recursos que los que pudiera aportar Juanfran por la banda derecha o los de Dady en alguno de los numerosos balones que peleó por alto. Pese a todo, fueron los navarros los que durante muchas fases de la primera mitad llevaron la voz cantante. Aunque no tuvo problemas para frenar el pobre juego de los 'rojillos', el Racing tampoco hizo mucho más y es que el pero que se le puede poner a los de Marcelino es que adolecieron de cierta ambición en ese tramo del partido. A apenas alguna voluntariosa internada de Serrano por la banda izquierda se redujo el bagaje ofensivo de los cántabros durante la primera mitad que no tuvieron en Tchité y Bolado, trabajadores pero nada más, a las deseadas referencias ofensivas.
Ante esta situación, como cualquiera puede imaginarse, se llegó al descanso con el inicial cero a cero en el marcador y con la mala noticia para Marcelino de que se lesionó un nuevo futbolista. Toño, en una de las jugadas de ataque osasunista -acción que previamente había sido anulada por fuera de juego- sufrió un pinchazo en la parte posterior de un muslo, lo que le obligó a abandonar el terreno de juego y a ceder su puesto en el equipo al suizo Coltorti.
Sin embargo, tras el descanso, el Racing comenzó a ofrecer una imagen diferente. Si en la primera mitad el conjunto santanderino había hecho gala de una incomprensible apatía ofensiva, con su salida en la segunda dejó claro iba a por el partido y cuando esto es así, suele suceder que llegan las ocasiones de gol. La primera la tuvo Jordi, que trató de sorprender a Ricardo con un disparo lejano que acabó repeliendo el larguero. Posteriormente, Tchité, en dos ocasiones, a punto estuvo de marcar, aunque en ninguna de ellas estuvo acertado para desesperación de los aficionados verdiblancos. Eran dos avisos de lo que todavía estaba por llegar.
El conjunto santanderino era dueño y señor de un partido que manejaba a su antojo. Las salidas del Osasuna eran ya sólo un recuerdo. Ahora era el Racing el que asediaba la portería de un dubitativo Ricardo. Y fruto de este asedio, cuando la afición 'rojilla' se temía lo peor, llegó el gol que destrozaba las ilusiones del Osasuna. Una falta sacada por Jorge López desde la derecha fue rematada de forma impecable -marcando los tiempos tal y como dice la teoría- por un Colsa que, a medida que pasan las jornadas, parece encontrarse en un mejor momento.
El tanto dio alas a los santanderinos, que ni siquiera dieron tiempo a los aficionados locales a lamentarse, ya que un minuto después un balón bien peleado por Tchité en la frontal del área acabó a pies de Pablo Álvarez, de nuevo improvisado delantero, que batió a Ricardo con un disparo colocado.
Era la sentencia de un partido que supuso la consolidación -por si había alguna duda- del Racing como equipo revelación de la Liga y, lo que es más importante, la obtención de tres puntos que permiten a los aficionados racinguistas comenzar a pensar que lo que en principio era un sueño, es ya una bonita realidad.
Fuente : Web del Diario Montañes