domingo, 23 de diciembre de 2007

Un partido para olvidar

Este Racing ya tiene dos partidos para olvidar. Hasta ahora, había sólo uno, el del Atlético de Madrid (4-0), y desde ayer el encuentro contra el Sevilla comparte con él el dudoso honor de ser el peor de los cántabros en la temporada. El equipo santanderino se pareció muy poco al del resto de la campaña y bien que lo pagó, ya que al final, aunque con un resultado quizá demasiado abultado, el Sevilla se llevó una victoria que sólo puede calificarse como justa.

No era muy complicado vaticinar cómo iba a ser el partido entre el Racing y el Sevilla. Si se tiene en cuenta que el conjunto andaluz es un prodigio físico, que funciona como una máquina bien engrasada y que cuenta con jugadores de grandísima calidad, quien más y quien menos podría haber dibujado con exactitud lo que sucedió sobre el césped del Sánchez Pizjuán.

El equipo de Manolo Jiménez, tras solventar la presión inicial del conjunto santanderino sin demasiados problemas, se hizo dueño y señor del encuentro. Y fue dueño no sólo en lo que a la posesión del balón se refiere -fue abrumadora-, sino en la sensación de peligro -aunque no se tradujo en ocasiones claras, al menos en la primera parte- y, lo que es más importante, en la tan traída y llevada rentabilidad. Y es que Kanouté convirtió en gol la única ocasión verdaderamente clara que había generado su equipo en los primeros 45 minutos.

Incapaz

Mientras, el Racing, con un centro del campo que no podía frenar las acometidas sevillistas y con una defensa, al menos en lo que a las bandas se refiere, que estaba dando todas las facilidades del mundo -en el caso de Pinillos, por el 'peso' de la amarilla que vio en el minuto uno del encuentro-, se mostraba incapaz de hacer algo positivo. Ni siquiera supo aprovechar alguna de las escasísimas oportunidades en las que sus delanteros se plantaron ante De Sanctis con alguna, aunque fuera remota, oportunidad de crear algo de peligro.

Tras el descanso, sin embargo, las cosas parecieron dar un giro. El Racing salió un poco de su campo para tratar de aproximarse algo más al área sevillista, aunque era más una declaración de intenciones que un dominio efectivo, porque ese capítulo tenía un sólo dueño: el conjunto hispalense. Pese a todo, los hombres de Marcelino consiguieron empatar el partido gracias a un buen remate de Garay en un córner que llegó tras un despeje del portero local precisamente a un disparo suyo. Pero, el empate fue sólo un espejismo. Unos minutos después, Chevantón conseguía de falta el 2-1 y marcaba el inicio del festival sevillista que acabó en cuatro goles, aunque pudieron ser más.

Las ilusiones racinguistas se desvanecieron con una nueva derrota, la segunda consecutiva, que, sin embargo, no saca al equipo de los puestos europeos. Al menos queda ese consuelo tras el pésimo partido con que el Racing ha despedido un buen 2007.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 13:00 | 0 Comentarios | Enviar

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