El Racing consiguió su primer victoria fuera de casa de la temporada gracias a un gol de Garay a la salida de un córner. Los de Marcelino, prácticos y eficientes, superaron a un Almería que nunca encontró su fútbol de siempre y que tuvo que agarrarse a otra escuela que no surtió efecto. Los rojiblancos siguen sin saber lo que es ganar con su afición al lado.
Los cántabros se lleveron el premio de El Mediterráneo gracias a un partido muy serio que acabó desesperando al Almería. Los locales, fieles a su filosofía en los comienzos, salieron en tromba al cuello de los de Marcelino; pero, las primeras buenas impresiones se borraron de un plumazo con el gol de Garay.
El defensa argentino, que cuajó una actuación más que notable al lado del canterano Marcano, remató con la derecha, en el segundo palo, un córner botado por Jordi y abrió el marcador. Los visitantes se encontraron con un regalo inesperado y no permitieron que se escapase.
El Almería, tras colocarse por debajo en el electrónico, se empeñó en olvidarse de su fútbol. Se hartó a mandar melones buscando a Negredo, que de espaldas a portería, se aburrió de buscar el cuero por las alturas. La velocidad y verticalidad de la que hacen gala los andaluces no apareció por El Mediterráneo y se tomó un día de descanso. El Racing, juntando sus líneas y ordenado, hizo el resto.
De cabezas
Ya con el paso por vestuarios olvidado, Corona y Natalio entraron el liza. Emery tardó demasiado en colocar al '15' rojiblanco en la función, que pedía a gritos la entrada de la joya de la corona. Más tarde, Corona tampoco pudo desbordar y escaparse de la teleraña visitante, pesadilla en Almería.
Incluso, en el segundo asalto, los de Emery casi ni pusieron en aprietos a un Toño que sufrió bastante más en los primeros cuarenta y cinco minutos. Los grandes apuros para los de Marcelino llegaron en forma de lesiones. Garay y Marcano se despidieron del partido, obligados, antes de tiempo.
Natalio tuvo la última bala local en el 84' pero, como en el resto de ocasiones, la desesperación inundó Almería. Al Racing, haciendo lo justo en ataque, le bastó con su cabeza amueblada para llevarse los tres puntos en Santander. Una cabeza que acabó más que revuelta en el otro bando.
Fuente:
Marca