Javier Fernández Elorza, de cinco años, se convirtió ayer en el abonado del Racing número 16.352 (su hermana, Clara Ana, el 16.353), y batió el récord histórico de socios del club, uno de los grandes objetivos que se habían marcado para este año sus responsables.
El incremento en el número de aficionados es una prueba más de que el Racing está creciendo y el mejor baremo para comprobar si desde la directiva se están haciendo bien las cosas: ése es el verdadero juicio del aficionado.
Una buena temporada, la de la pasada liga, fundamentada en un equipo que requirió una inversión hasta entonces inimaginable, se han unido a una nueva política del Racing en su relación con los socios, hasta este momento bastante desatendido, para llegar a la cifra récord de carnés.
Un poco de historia
El presidente, Francisco Pernía, ya hablaba la última temporada de su interés por mimar al socio. Y lo demostró con hechos, con carnés de media campaña y buenos precios, compinchado con una recta final de liga llena de encuentros atractivos y con un Racing que llamaba a las puertas de Europa.
Se llegó a los 16.351 abonados, una cifra muy alta teniendo en cuenta las características del aficionado medio: un seguidor acostumbrado a sufrir, que pide poco para no desilusionarse y que cada fin de campeonato suspira aliviado cuando comprueba que su equipo no está entre los que descienden.
Con un panorama así, que Pernía, recién llegado, hablase de un proyecto deportivo, de alegrías, grandes jugadores y ambición, sonaba a palique de teletienda, un tipo de charla muy habitual en el mundo del fútbol.
Avances
El presidente, respaldado por los nuevos dueños, dio el primer gran paso construyendo una plantilla de calidad. El regreso de Munitis fue la mejor campaña publicitaria, lo mismo que esa tentativa de 'regionalizar' el equipo a base de hombres de cantera.
El segundo gran avance radicó en los buenos resultados cosechados por el conjunto santanderino en la liga. Después de un periodo de incertidumbre y nervios (marca de la casa y que acude fiel a la cita de cada año), el Racing entonó y estuvo en un tris de clasificarse para la Copa de la UEFA. La permanencia, ese primer objetivo que por pura prudencia deben fijar los entrenadores en El Sardinero, se metió al bolsillo con unos márgenes de tiempo que no recordaban casi los socios más viejos. El Racing empezó a citarse en el prestigioso grupo de los 'equipos revelación' de la campaña, y su delantera se ganó las primeras páginas de la prensa deportiva.
Frente a la tradición del 'borrón y cuenta nueva' que ha imperado tradicionalmente al inicio de cada curso en el Racing, la actual directiva trató de aprovechar la inercia y la generosidad de los hinchas en el arranque de la actual temporada. Su primera decisión fue el fichaje de José Campos, y ahí mostró su determinación por mantenerse en ese camino.
Nunca antes había tenido el club un responsable de las relaciones externas, alguien dedicado en exclusiva a tomar el pulso a la afición, a representar al Racing como la institución que es. Iniciativas como la canción de Bustamante, el diseño de la mascota, o la presentación de jugadores en El Corte Inglés, no por poco originales dejan de tener su importancia. Son detalles de club grande.
Ahora, claro, queda lo más importante, el fútbol, que siempre deja un margen a la suerte. El club no ha desmantelado el equipo, aunque sí ha vendido a su joya; pero a cambio ha contratado un entrenador en condiciones y un plantel que no deja lugar a reproches por racanería.
Un arranque de liga prometedor y la excitación lógica ante la incertidumbre sobre el rendimiento de los jugadores, algunos de ellos desconocidos, han sido los últimos ingredientes para renovar la ilusión de los seguidores del equipo. Suficiente para alcanzar un número de socios nunca visto. Y esto acaba de empezar.
Fuente:
El Diario Montañés