lunes, 27 de agosto de 2007
El Racing apela a la entrega y a la solidaridad frente a un Barcelona decepcionante.
El equipo cántabro mereció la victoria pese a jugar veinte minutos con diez.
Francisco Pernía, el presidente del Racing, salía del palco de El Sardinero con una sonrisa de oreja a oreja. El punto sumado ante el Barcelona, el soberbio partido disputado por el Racing pese a jugar los últimos veinte minutos con un futbolista menos, el convencimiento de que Marcelino García Toral es el gran fichaje de la temporada y una afición entregada con el equipo hasta el punto de colgar el cartel de 'no hay billetes', eran hechos que quedaban reflejados en su rostro mientras recibía felicitaciones de uno y otro bando. Es de esperar que tanta satisfacción no le lleva a pensar que ya no son necesarios los fichajes, aunque vista la lección magistral que el Racing dio al todopoderoso Barcelona, no es de extrañar que ese sea su sentimiento actual. El Racing pudo llevarse el encuentro, incluso cuando jugó en inferioridad. Tuvo ocasiones clarísimas (incluido un poste de Colsa) y llegó con claridad hasta la portería de Valdés. Sólo faltó acierto para sumar los tres puntos en juego.
Y es que el partido que ofreció el nuevo Racing de Marcelino merece todos los calificativos posibles: soberbio, magnífico, excepcional, etc... Los jugadores racinguistas ofrecieron toda una lección de entrega, de compromiso, de compañerismo, de trabajo y de fútbol. Lo hicieron ante un Barcelona patético, que jugó la primera parte andando sobre el césped de El Sardinero. Un conjunto al que su reacción en el inicio de la segunda mitad le duró solamente diez minutos. Y un ¿equipo? que no supo o no pudo con el rival cuando jugó con diez hombres por la rigurosa expulsión de Smolarek.
Pero el partido de ayer debe servir para dejar sobre la mesa un nombre: Marcelino García Toral. Al técnico asturiano le ha bastado un único encuentro en Santander para ganarse a la afición, para demostrar que ha aprovechado a la perfección la pretemporada (¿qué bien trabajado está el equipo!) y para ratificar que lee a la perfección los encuentros. El banquillo del Racing tiene un técnico que puede ser el mejor fichaje del año. Ahora sólo queda darle lo que necesita.
Mención aparte merece la actuación del colegiado Muñiz Fernández. El árbitro estuvo cerca de cargarse el partido con la rigurosa expulsión de Smolarek. El polaco, que salió en la segunda parte en sustitución de Iván Bolado, fue expulsado con roja directa por un dura entrada sobre Abidal. Un entrada dura y punto. Nunca de tarjeta roja. Muñiz Fernández se convirtió en el protagonista del encuentro con una decisión que estuvo muy cerca de ser decisiva.
Rival estudiado
El Racing saltó al terreno de juego con la lección bien aprendida y con las ideas muy claras. La primera: defensa adelantada varios metros y muy próxima a la línea del centro del campo para que el Barcelona no pudiera maniobrar. La segunda: presión asfixiante a los hombres de la medular azulgrana (Xavi, Iniesta y Touré) para que fueran los centrales (Thuran y Oleguer) los encargados de sacar la pelota. Y la tercera: robos de balón en el campo contrario para salir con velocidad hacia la portería de Víctor Valdés.
El Racing controló el partido en todo momento ante un Barcelona que era incapaz de hilvanar una jugada, y comenzó a acumular ocasiones para sorpresa de unos y otros. Serrano la tuvo en el minuto 4 en un mano a mano con Valdés que no supo resolver. Duscher lo intentó desde fuera del área cuatro minutos después y Colsa tuvo la gran ocasión en un disparo (sensacional el pase de Jorge López) cruzado que se estrelló en la base del poste. Por el contrario, hubo que esperar hasta el minuto 45 para ver la única ocasión azulgrana, en una vaselina de Xavi que Luis Fernández sacó bajo palos.
En la segunda parte, con un hombre más, el Barça arrinconó al Racing (Henry disparó al poste), que pudo llevarse el partido en dos acciones al final, una de Munitis (la grada pidió penalti) y otra de Garay.
Fuente: Diario Montañes