El Racing cerró la campaña de la misma forma que la abrió: jugando fatal. Ya se veía venir que el remoto recuerdo de la afrenta del Betis en aquella campaña que hizo morder el polvo al conjunto montañés no sería suficiente aliciente para motivar a una plantilla que sólo pensaba en las vacaciones, pero ni así se justifica la tarde bostezos con que se despidieron de la afición. Al final, el Betis amarró la permanencia en los Campos de Sport porque no le quedó más remedio que marcar un par de goles a los de Portugal, a quien sólo le faltó alinear a los cadetes.
Sin sorpresas
No fue una sorpresa el aburrido arranque de partido. Sí lo fue, por el contrario, toda la actividad que, de entrada, despegó el Racing. Lo primero era de esperar, aunque sólo fuese por los cambios y novedades en la alineación; lo segundo no, con una tarde tan calurosa y un rival que, previsiblemente, debería pelear como un loco por mantener la categoría. En vez de esto, fue el equipo de Portugal el que llevó la iniciativa durante la primera mitad, mientras daba la sensación de que el Betis se dedicaba a escuchar el resultado del resto de partidos de Primera sin preocuparse más de lo que sucedía en El Sardinero.
Desde luego que los santanderinos escogieron el peor día para dedicarse a tocar el balón: con un once de rebajas, todos los intentos por avanzar con elegancia y la pelota controlada quedaban en nada.
Uno a uno, la cosa no lucía tan mal: la defensa, correcta, por lo menos suficiente para frenar a la delantera de traca del Betis; en el doble pivote, Antonio Tomás quería mostrar su cara más ofensiva mientras Colsa hacía lo de siempre; en los extremos, Serrano demostraba su veteranía, mientras Momo, al otro lado, impartía toda una lección de profesionalidad. Delante, Munitis, revolucionado pero no muy acertado; Juanjo, a pesar de su 1,90, no daba la talla.
Más de lo mismo
En la segunda mitad, otra ración de vete y ven por el campo. El Racing salió animado del vestuario y brilló un poquito más de la mano de Munitis, Momo y Serrano, pero poca cosa.
Según fue avanzando el encuentro, el equipo de Paco Chaparro (quien, por cierto, tiene familia en Torrelavega), cambió su guión, quizás espoleado por los resultados en el resto de campos de España. Su homólogo, Miguel Ángel Portugal, contribuyó con sus cambios tácticos a consolidar el dominio del cuadro sevillano: los canteranos del filial Cristian Portilla, Platero y De Abreu tomaron el relevo a Antonio Tomás, Momo y Alfaro, respectivamente. Precisamente este último fue el protagonista de los momentos más emocionantes del partido, cuando salió sustituido y fue despedido por el público en pie, en el final de su carrera deportiva.
El Betis salvó la papeleta a última hora gracias a Edu. Primero, cuando aprovechó un centro de Ilic desde la banda derecha que peinó al segundo palo, lejos del alcance de Calatayud. Unos minutos más tarde, con un remate, en esta ocasión a pase de Xisco, ante una defensa paralizada.
Sin tiempo para más, el árbitro pitó el final. Del partido, de la temporada y quién sabe si también de Portugal en el Racing. El club, por su parte, consiguió que la chavalería no invadiese el campo y robase las redes, las camisetas y hasta la hierba, a cambio, ofreció un extraño espectáculo a cargo de una decena de muchachos montados en esa especie de patinetes eléctricos (como los que utilizaba Jaime de Marichalar), quienes, con la bandera del Racing a modo de capa, dieron unas vueltas al campo.
Fuente:
El Diario Montañés