El Betis se mantiene en Primera tras jugar un partido, contra el Racing, en el que estuvieron mucho más pendientes de los transistores de lo que tenían que hacer sobre el césped de El Sardinero.
Fue uno de esos días en las que uno se compadece de los aficionados que deciden invertir su tarde en ir al fútbol en vez de ocuparla en otros quehaceres… excepto a partir del minuto 70 del partido (momento en el que el Celta se adelantaba al Getefa y colocaba al Betis en Segunda).
Los béticos, que se habían pasado todo el partido racaneando, pusieron cerco a la portería de Calatayud, y encontraron la recompensa gracias a un gran disparo de Edu que mantenía al Betis en Primera y mandaba al Celta, su antiguo equipo, a Segunda.
La tranquilidad llegó al banquillo verdiblanco después de que Edu, el héroe de la tarde, aprovechase una gran asistencia del incisivo Xisco a falta de un minuto para la conclusión del choque.
Primera parte, para el olvido
El partido empezó con un Betis miedoso y conservador que le regaló el balón al Racing con el fin de buscar una contra solitaria que pudiese decantar el partido de su lado. Por su parte los cántabros (que no se jugaban nada) salieron con la sana intención de tocar el balón, pero el Racing sin Zigic apenas tiene pegada y no inquietó en ningún momento a Doblas.
El Betis, a pesar de tener más miedo que un mal torero, dispuso de dos ocasiones de adelantarse en el marcador en los primeros 45 minutos. Primero fue el sevillista de corazón Pablo Alfaro el que estuvo a punto de meterse un autogol, y luego al filo del descanso un mal remate de Odonkor acongojó al hasta entonces inédito Calatayud.
Segunda parte verdiblanca
En los segundos 45 minutos el Betis salió algo más entonado, aunque con muy poca pegada, y el Racing fió toda su suerte a los contraataques y a alguna galopada del combativo Juanjo (que no hizo olvidar al ausente Zigic). Pero la falta de acierto en el remate de ambos equipos hizo que Calatayud y Doblas fuesen meros espectadores de lujo.
Pero el partido cambió gracias a un gol de Lequi en Vigo, y a partir de ese instante empezó el espectáculo y un partido diferente.
Fuente:
Marca