El juvenil del Racing dio un paso de gigante en sus aspiraciones de poder disputar por primera vez en su historia la final de la Copa del Rey de su categoría.
El equipo que dirige Julio Santamaría dio todo una recital de lo que es saber realizar un excelente fútbol, con jugadas al primer toque, desmarques, pases al área y todos los jugadores dieron un claro ejemplo de lo que es luchar por una camiseta.
En la primera parte el dominio fue total de los racinguistas que dispusieron de tres ocasiones claras para haberse ido al descanso con el marcador a su favor, mientras que el Valencia, un buen equipo, se mostraba mucho más como un equipo de fuerza que de técnica.
En la segunda parte el entrenador visitante realizó muy pronto sus primeros cambios viendo que el Racing les dominaba y metió a jugadores rápidos que dieron varios sustos a la meta, siempre bien defendida por el internacional Mario.
En el minuto 65, un balón colgado por Luisma, uno de los destacados de los cántabros, es cabeceado por un jugador local, el balón cae muerto a los pies del delantero Iván Bolado, que como es costumbre, no perdonó dentro del área pequeña y anotó el uno a cero, que sirve para que los racinguistas sigan vivos en esta eliminatoria.
Sin escudo y masajista
En el Racing interesa poco las secciones inferiores y se volvió a demostrar con el equipo juvenil, que estando disputando la Copa del Rey y por lo tanto representando a Cantabria, muchos de sus jugadores no tiene el escudo del club en la camiseta. Para colmo de males tampoco cuentan con un masajista, tienen que realizar esta función su delegado.
Fuente:
El Diario Montañés