La Real Sociedad tiene todos los boletos para jugar la próxima temporada en Segunda División después de no superar a un Racing muy profesional que hizo en Anoeta su trabajo y, sobre todo, al excepcional comportamiento de Calatayud, que detuvo un penalti a Savio en el minuto 87, que habría dejado a la Real a las puertas de la salvación.
Los donostiarras trataron desde el primer minuto hacer su papel en esta jornada en la que, además de en Anoeta, jugaban en otros campos.
Las noticias que venían de Villarreal (0-1 para el Athletic) y Valencia (2-0 para el Levante ante el conjunto che) no eran buenas y eso se notaba en los rostros y en el juego de los donostiarras, que en los primeros minutos no daban una a derechas.
El equipo racinguista había venido a buscar la victoria y los problemas de los guipuzcoanos no le afectaban en absoluto, por lo que, con el mono de trabajo bien colocado desde el pitido inicial, el centro del campo cántabro comenzó a llegar con peligro al área de Asier Riesgo.
La primera ocasión fue de Os car Serrano, un gran partido el del centrocampista racinguista, que encontró una autovía por su banda ante la poca oposición del neófito Dani Estrada y llevó los primeros problemas a la defensa de la Real.
Pedro Munitis, en los pocos balones que tocó, también estuvo bastante fino y obligó a una atención permanente del argentino Víctor López cada vez que el genial delantero se escapaba de su marcador y encaraba la portería de la Real.
A partir del minuto 20 comenzó otro partido.
Quizás porque las noticias que llegaban de esos otros estadios en los que en mente estaban los jugadores realistas eran favorables o a que el público pareció darse cuenta de que las pocas esperanzas de salvación se extinguían con el empate a cero que registraba el marcador, lo cierto es que la Real comenzó a jugar a otro nivel.
Primero fue Juanito el que avisó con un disparo muy duro que estuvo a punto de colarse por la escuadra defendida por Calatayud.
Savio había asumido ya el mando de todas las operaciones ofensivas de su equipo y de sus botas brotaba un fútbol muy brillante nunca secundado por el resto de sus compañeros, a años luz del alto nivel técnico del futbolista brasileño.
La mejor ocasión de la Real en el primer tiempo nacería, sin embargo, de las botas de Aitor López Rekarte, otro jugador histórico que se despedía ayer de su afición y que en su última comparecencia en Anoeta realizó jugadas de auténtico brillo como aquélla del minuto 30 con la que puso un balón de gol a Díaz de Cerio pero el remate de éste no estuvo a la altura y, sin oposición alguna, envió el balón por la línea de fondo.
Para ese momento la parroquia realista daba ya por amortizado al Racing, lo habían visto como un equipo cumplidor que ya había hecho su trabajo y al que nadie reprocharía ya nada si el resultado era desfavorable para el conjunto de Miguel Angel Portugal al final del encuentro.
El equipo cántabro dijo que de eso nada y puso el corazón de los socios blanquiazules en un puño tras una jugada de Colsa y un remate de alto nivel de Serrano que Víctor López, sin saber cómo, desvió a saque de esquina cuando el esférico llevaba el camino del gol.
El segundo tiempo ya fue totalmente dominado por los jugadores de Miguel Angel Lotina, conocedores de que del resultado de este partido iba a depender que el próximo año estuvieran o no en Primera División y en el minuto 58 llegó la mejor ocasión de todo el encuentro con un recorte en el área pequeña del incombustible Darko Kovacevic y un duro remate, de esos que no falla, pero que ayer adivinó Calatayud ante la desesperación de todo el estadio salvo los componentes de la expedición racinguista.
Los santanderinos no arrojaban la toalla y cuando podían haberse convertido en un espectador de excepción de la progresión efectuada por una Real desahuciada hace sólo dos meses y contribuir a un triunfo que le acercara a la salvación, volvieron a poner en apuros a Asier Riesgo en varias ocasiones, principalmente una de Juanjo a la media vuelta cuando moría el segundo tercio del encuentro en Anoeta.
Los últimos instantes del encuentro fueron muy intensos, con una Real que buscaba a la desesperada ese gol que le diera vida y el Racing que aprovechaba muy bien los inmensos espacios que dejaban los guipuzcoanos cuando subían en tromba, muy desorganizados eso sí, a la portería de Calatayud.
Vitolo tendría en sus botas la posibilidad de haber enviado a los donostiarras directamente a Segunda División con un fuerte trallazo al que respondió Riesgo evitando el tanto, pero el verdadero mazazo para los vascos llegaría a tres minutos para el final Munitis cometió un claro penalti sobre Herrera.
En la tangana posterior dos rojas y dos amarillas para los jugadores cántabros y el brasileño Savio que lo tenía todo para haber ensanchado su leyenda en San Sebastián, pero ayer era el día “de que no” y Calatayud hurtó la posibilidad a la Real de haberse acostado a un solo punto de la salvación
Fuente:
Alerta