lunes, 28 de mayo de 2007

Despropósito en El Sardinero

El Racing pide ya las vacaciones. El equipo cántabro suspira por el final de la temporada y corre el riesgo de que los últimos encuentros de la campaña no hagan otra cosa que empañar una brillante trayectoria. Y es que la temporada se le está haciendo demasiada larga. Desde que el Getafe eliminara al Barcelona en la Copa del Rey y complicara la posible clasificación para la Copa de la UEFA con la que soñaba todo el racinguismo, el equipo parece haberse desfondado física y mentalmente. Desde entonces, está claro que este Racing es otro. La defensa ha perdido la solidez de antaño y es un 'coladero' por las bandas y por el centro. El equipo ya no tiene la fortaleza física de partidos anteriores, pese a que Miguel Angel Portugal se empeñe en no verlo (al menos así lo demuestra con sus alineaciones), ni la presión y mentalización necesarias para afrontar choques de estas características. Todos los encuentros parecen iguales. Por un lado, el Racing, con jugadores espesos, que les cuesta, que no llegan a los balones largos, que pierden todos los rebotes. Y por otro, el rival, con la necesidad de sumar puntos para cumplir sus objetivos y que con aprovechar sus ocasiones le basta para llevarse el encuentro.

Ayer, el partido ante el Levante fue un despropósito, sobre todo en labores defensivas. Al conjunto de Abel Resino le fue suficiente con aprovechar en tres ocasiones las enormes facilidades que dio la zaga cántabra para sumar los tres puntos y dar un paso casi decisivo hacia la permanencia. Y eso que el equipo valenciano fue también un desastre en defensa, sobre todo en la segunda parte, y ofreció tremendas lagunas que no fueron aprovechadas por el Racing.

Los cinco primeros minutos de partido sirvieron para demostrar por dónde iba a discurrir el juego. El Levante, bien apoyado en el trabajo en el centro del campo de Tommasi y Diego Camacho, se hizo con el control en la medular, y a partir de ahí esperó su oportunidad. Esta llegó en la primera laguna defensiva del Racing. El centro desde la izquierda llegó a las botas de Ettien, cuyo disparo con su pierna mala le pilló a contrapié a Calatayud.

Al Racing le costaba muchísimo aparecer con peligro al área de Cavallero. Sin llegada por la banda derecha, con alguna esporádica jugada de Serrano por la izquierda y sin que Melo pudiera protagonizar sus 'famosas' arrancadas, el conjunto de Portugal vivía únicamente de las jugadas a balón parado y de la peligrosidad de Zigic en el juego aéreo. Resino había logrado parar al gigante serbio adelantando varios metros a su línea defensiva, pero no pudo evitar su remate a gol en el lanzamiento de un saque de esquina.

El Racing había logrado igualar con lo mínimo, pero seis minutos después Riga se aprovechaba de otro error de la zaga santanderina para poner de nuevo al Levante con ventaja en el electrónico con una precisa vaselina sobre Calatayud.

De chiste

Portugal reaccionó en la segunda parte con la entrada de Juanjo y Balboa, jugadores que dieron mayor frescura y velocidad al equipo. El partido se volvió loco. Ambos equipos se empeñaron en demostrarse mutuamente quién era peor en defensa, con errores de bulto, de principiantes, a la espera de que algún delantero fuera capaz de aprovechar alguna ocasión. Primero lo hizo Riga, quien culminó un contragolpe aprovechándose, además, de la indolencia de Calatayud. Melo, sin embargo, minutos después, volvía a reducir la ventaja ante un Levante que se empeñó en jugar con fuego hasta el final del encuentro.

Cada centro al área valenciana era agónico para la defensa del Levante, ante la desesperación de un Calatayud que veía con incredulidad como hasta cuatro jugadores estaban completamente sólos. La guinda la puso Cristian Alvarez, con un lanzamiento de falta que se estrelló en la cruceta con el tiempo ya cumplido.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 19:23 | 0 Comentarios | Enviar

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