El Racing no logró hacer la carambola que faltaba en la clasificación para entrar de lleno en la zona europea después de conformarse con un empate sin goles en la visita del Deportivo a El Sardinero. No faltaron voluntad ni ganas -aunque también es cierto que los dos equipos saltaron al césped sin presión alguna- pero las limitaciones de ambos contendientes hicieron imposible mover el marcador inicial. Poco juego, pocas ocasiones e incluso pocas faltas resumen el cruce de dos adversarios con los deberes de la Liga hechos y que optaron por no arriesgar. El reparto de puntos deja a los santanderinos un pasito más cerca de la UEFA, a la espera de una jornada de Liga más favorable.
De entrada el Racing, como en tantas ocasiones, intentó jugar. Hizo lo posible por vertebrar su juego a partir de Colsa y Vitolo, pero sólo para darse de morros con un Deportivo acostumbrado a presionar y capaz de mover el balón de forma mucho más ágil.
El encuentro arrancó embarullado, con los dos equipos empeñados en marcar su territorio pero sin más méritos que la pura voluntad. Racing y Deportivo ofrecen un potencial similar; si los de Caparrós son capaces de mostrar un fútbol un poco más rico, el cuadro santanderino dispone de más efectividad en la delantera, que le permite compensar lo de andar más justito en las otras líneas. Claro, todo eso en teoría, porque la primera mitad no dio tanto de sí.
Lo que se vio es que el Racing empezó a acercarse con cierto peligro a la portería de Aouate en el momento en que optó por tirar balones adelante en vez de culebrear con ellos por el centro del campo. Incapaz de sustraerse al agobio defensivo de los coruñeses, lo que ahora se da en llamar 'transición directa' ofrecía más garantías.
Algo de miedo
Por parte del Deportivo, que tampoco se estaba quieto, Arizmendi se encargó de meter un poco de miedo en el cuerpo a la defensa local. El delantero poco tiene que ver con el chaval que de vez en cuando disfrutaba de unos minutillos en su etapa racinguista y dejó en evidencia a Cristian Fernández en más de una ocasión.
Con poco más que un par de oportunidades por equipo se cerró la primera parte: Racing y Deportivo habían agotado todo su repertorio sobre el campo y únicamente algún 'gol suelto' podía deshacer las tablas.
Tras el intermedio, otra dosis de lo mismo: presión por los dos lados, ocasiones contadas y un terreno de juego sin dueño claro.
Por eso estuvo muy bien la apuesta ambiciosa de Miguel Ángel Portugal, que trató de refrescar el ataque poniendo nuevas piezas en juego. El primer sacrificado fue Vitolo, como siempre uno de los más trabajadores y peleones, quien dejó paso a Balboa, velocista polivalente que se codeó con Zigic en la punta durante unos minutos, los que tardó en entrar Melo, por Óscar Serrano. Después fue Balboa quien se trasladó a la banda de Scaloni, mientras éste bajaba al doble pivote.
El Racing insistió en tocar la bola, y lo hizo con gusto pero sin consecuencias. No hay que olvidar que enfrente formaba un once especializado en resultados rácanos. Pero otra vez se encontró de cara con la realidad: hoy por hoy, el Racing ha encontrado la fórmula del gol, pero deberán pasar muchos años hasta alcanzar el virtuosismo.
Y así fue consumiéndose el tiempo, a la espera de un gol que diese razón de ser al partido y que terminó por no llegar, de modo que el Deportivo se llevó un punto que no sirve de nada y el Racing otro que le acerca a Europa.
Fuente:
El Diario Montañés