lunes, 09 de abril de 2007

Sigue la lucha

El Racing agotó todas sus reservas de buena fortuna para escapar del Sánchez Pizjuán con un empate, que le mantiene en la pelea por los puestos europeos, para desesperación de su adversario, un Sevilla que no fue capaz de marcar aunque llegó desde todas partes y de todas las formas hasta la portería de Toño.

No hubo manera, ni por el centro, ni por las bandas. Los de Juande Ramos siempre se encontraron con un par de jugadores pegajosos (por lo menos), con el portero, Toño, verdaderamente inspirado, o incluso con el larguero. Sea como fuese y a pesar de que nadie discute el dominio local ni que el Racing puso en práctica todo el manual del marrullero, el asunto quedó en empate a cero. Y ya se sabe que en fútbol el 'casi' no puntúa.

El que sí lo hace es el cuadro santanderino, que suma otro valioso punto a una cuenta tan generosa como nunca se vio, y mantiene una trayectoria de segunda vuelta que envidia el resto de clubes de Primera.

El Racing quería demostrar desde el principio que no temía al anfitrión. De hecho, el Sánchez Pizjuán es un campo que se le da bien. El caso es que salió dispuesto a hacer su trabajo frente a un Sevilla que tardó poco en marcar su territorio.

Muchos cambios

Quien creyese que lo de Juande Ramos era una alineación 'B', se equivocó. Hasta siete cambios efectuó respecto al equipo del jueves frente al Tottenham, el más llamativo de ellos, el de Kanouté, pero no por ello perdió solidez.

De eso se dio cuenta bien pronto la gente de Portugal, que sabe equilibrar sus limitaciones a base de espíritu solidario, una forma de juego que da movilidad a los jugadores para tapar agujeros pero, a la vez, desarma el dibujo.

Los sustos, para los dos porteros, llegaron al minuto. Chevantón, Munitis y Serrano pudieron mover el marcador en dos jugadas sucesivas. Así las cosas, daba la impresión de que se podía asistir a un toma y daca, pero el cuadro montañés empezó a flojear pronto y el guión cambió a un toma y toma más.

Lo peor, sin duda, la defensa. A Pinillos le tocó la tarde horrorosa y la banda derecha se convirtió en coladero que obligó a movilizar a medio equipo para echar una mano y frenar a Puerta y a Maresca. Luis Fabiano y Chevantón tampoco se encontraron con excesiva resistencia para llegar a Toño, que tuvo que trabajar (y bien) mucho más de lo recomendable.

Las líneas adelantadas de los dos contendientes dieron como resultado un juego más precipitado del que salió mejor parado el Sevilla, más afinado en ataque y capaz de distribuir balones a pesar de los apuros.

La primera mitad se consumió de esta manera, milagrosamente sin goles, con un aviso del Racing por cada cuatro de los anfitriones, y la segunda comenzó manteniendo esta misma proporción.

Otro susto

Cinco minutos tardó el conjunto del Nervión en dar otro achuchón al partido, y volvió a ser Toño el protagonista al solucionar con acierto un mano a mano (otro más), con Chevantón. El Sevilla seguía acercándose.

Portugal tuvo un gesto generoso: decidió que el equipo debía salir del agujero y puso sobre el césped a Balboa para dar un poco de alegría al juego y otra oportunidad al futbolista. El técnico rival también movió sus fichas. Estaba desesperado de ver cómo se consumía el tiempo y cómo sus hombres rondaban la portería de Toño sin que uno solo de ellos fuera capaz de meter un gol. Kerzhakov, primero, y después Duda y Kanouté dejaron el banquillo para asumir esa responsabilidad.

Los hechos obligaron a recortar las ambiciones del once santanderino, que se vio encajonado por un adversario insistente y muy peligroso. Entre achicar balones y perder tiempo de muchas y diversas formas los minutos se fueron quemando, aunque el equipo nunca renunciase a meter miedo a Cobeño el guardameta local. Al final, y después de un buen rato de descuento, los sevillistas tuvieron que resignarse a repartir los puntos con el Racing y a pensar que les habían engañado.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 18:36 | 0 Comentarios | Enviar

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