lunes, 02 de abril de 2007
El Racing mete un pie en Europa después de vencer en el último minuto al Athletic Zigic, con un 'hat trick', fue una de las claves del triunfo del equipo santanderino.
RACING 5 - ATH. BILBAO 4
Racing de Santander: Toño; Pinillos, Rubén, Garay, Cristian Fernández; Balboa (Momo, min 90), Vitolo, Colsa, Serrano (Cristian Alvarez, min 80); Munitis (Juanjo, min 91) y Zigic.
Athletic de Bilbao: Aranzubia; Espósito, Prieto, Amorebieta, Gabilondo (Yeste, min 68); Iraola, Murillo; Etxeberria, Javi Martínez (Garmendia, min 75), Javi González; y Urzaiz (Llorente, min 55).
Árbitro : Carlos Velasco Carballo (comité madrileño). Mostró cartulinas amarillas a Munitis, Serrano y Toño y a Murillo, Amorebieta, Exposito e Iraola por el Athletic.
Incidencias : Partido de la vigésimo octava jornada de Liga de Primera División, disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante 19.126 personas. Antes del partido el técnico Fernando Trío Zabala, Nando Yosu, recibió la medalla de oro del Racing, de manos del presidente del club, Francisco Pernía.
Primero, el qué. Un 5-4 que confirma la ya sabida permanencia del Racing y también los apuros del Athletic; un triunfo que coloca la UEFA a un solo punto de distancia. Se acabó el soñar: el Racing va a por Europa. Segundo, el cómo. Un partido de locos con nueve goles y todas las combinaciones posibles de ventajas, empates y remontadas, un derbi con más pasión que lógica y un Zigic definitivamente convertido en ángel de la guarda. ¿El resultado? Una tarde memorable para la afición (del Racing, claro), que más de uno atribuirá a los polvos mágicos de Yosu, una de las personas más afortunadas de que se tiene noticia.
El encuentro, por supuesto, da para mucho más. Se puede hablar de un Racing bipolar, que lo mismo hila una jugada para grabar que una pifia para enviar a 'Vídeos de primera'; se puede criticar a una defensa (con portero incluido), mala hasta la indecencia, pero sólo hasta que Cristian Fernández marca un gol, en resumen, que se puede uno fijar en lo brillante o en lo desastroso. Hoy vamos a ser buenos. Claro que, con todo lo visto y leído en las últimas semanas, cualquiera pensaba que los leones del Athletic tenían los dientes más mellados que los que se dejó Ángel Cristo en Los Corrales. Pero de eso nada.
El Racing salió con la mejor intención, y repitió la fórmula que tan buenos resultados viene reportando: Zigic, Zigic y más Zigic. Y la verdad es que la cosa pintaba bien. Se llegaba.
Pero esa sensación de poderío desapareció enseguida. Concretamente, en seis minutos, cuando Prieto colocó el 0-1 en el marcador tras convertir en gol una falta peligrosísima desde el borde de la media luna del área de Toño.
Ahí cambió todo, porque ya empezaron los nervios y las prisas, el mejor escenario para un Athletic en horas bajas. La gente de Portugal fue incapaz de mantener su ritmo. Lo pagó Balboa, obligado a asumir una responsabilidad para la que no estaba preparado, y cuantos más balones le llegaban, más patentes resultaban sus carencias.
Por más que lo intentó el Racing, no acertó, y toda la primera mitad se resumió en un recital de impaciencia e impotencia.
El descanso bajó la taquicardia en el once montañés, que se encomendó ciegamente a la perseverancia, una estrategia que no le está fallando. Cristian Fernández, en un remate de córner, firmó el justo empate cerca del cuarto de hora, justo el momento en que se desató la locura en los Campos de Sport. En menos de media hora se marcaron otros siete goles, suficientes para echar por tierra todos los juicios y pronósticos.
El 1-2 corrió a cargo de Etxeberria, gracias a la gentileza de la defensa local, que le permitió verse a solas con Toño, quien, por otra parte, sigue siendo una caja de sorpresas y sobresaltos. Tres minutos después, y con su infalibilidad en el lanzamiento de penaltis, Garay igualaba la contienda por poco tiempo.
Zigic tomó el relevo en el papel de goleador con su 3-2, gracias a una asistencia memorable de Balboa, que en adelante aparcó su inseguridad. El 4-2 del serbio, con Iraola como involuntario colaborador, daba por ventilado el partido. Etxeberria, en una nueva cantada de la zaga racinguista, volvió a convertir la fiesta local en derbi apasionante con su 4-3. Iraola, después, decidió compensar al Athletic del gol en propia puerta con otro en la de Toño: tablas a ocho minutos del final y la grada loca.
Si todo hubiese terminado así, hoy estaríamos hablando de que el Racing es incapaz de defender un resultado, que deja escapar los puntos en el último momento, y sacaríamos la libreta para calcular cuántos partidos se han escapado de esa forma tan dolorosa. Afortunadamente Zigic, otra vez él, nos facilitó el trabajo con un gol, éste ya definitivo, en el minuto 89, que estableció el 5-4 final que nos permite celebrar una nueva victoria y dejar para otro día los pescozones.
Fuente: El Diario Montañes