lunes, 19 de marzo de 2007

La UEFA, a tres puntos

Para empezar, lo evidente: el Racing es octavo, con cuarenta puntos, a sólo tres de los puestos de UEFA y a siete de la Liga de Campeones. A eso no se le puede llamar soñar; eso es echar cuentas. Unos cálculos que salen mejor tras la merecida y sorprendente victoria del sábado frente a todo un Valencia.

Aunque callado ya está dicho, hay que aprovechar la ocasión para regodearse con las cifras, que avalan que es el segundo mejor equipo de la segunda vuelta y, a la vez, el mejor Racing del último medio siglo (por lo menos).

Cojamos la libreta. De los ocho partidos que se llevan jugados tras el paso del ecuador de la competición, el Racing ha anotado cuatro victorias, ha empatado tres y ha perdido sólo uno, con lo que suma quince puntos. La eterna asignatura pendiente del equipo, los goles, está sobradamente aprobada en este tramo de liga: doce a favor por siete en contra.

Ni siquiera el Barcelona, llamado, según parece, a ganar el título, iguala los números de los santanderinos: cuatro victorias, dos empates y dos derrotas, con catorce puntos en total. El primer puesto de la vuelta del campeonato es para el Sevilla, ahora mismo segundo en la clasificación.

Es complicado decidir en qué momento dio el tirón el Racing. Sólo las tres derrotas consecutivas con que inició la temporada han lastrado su situación en la tabla. Ya nadie en el club quiere acordarse de esos días en que el entrenador, Miguel Ángel Portugal, preparaba los papeles del paro, pero fueron momentos muy complicados, en los que hasta al presidente, Francisco Pernía, le costaba sonreír.

Muy regulares

Para un equipo como el Racing, que históricamente se ha dedicado tanto a matar gigantes como a resucitar muertos, esta campaña está resultando anormalmente regular. La progresión ha sido clara a partir de la décimo octava jornada: desde entonces y hasta el pasado sábado sólo se ha registrado un tropiezo, por llamarlo de alguna manera: la derrota del Racing en su visita al Barcelona por 2-0.

Hablábamos también de una campaña histórica para el cuadro montañés. No es para menos. Para encontrar la mejor clasificación del Racing en Primera División en lo que podríamos denominar tiempos modernos, es necesario remontarse a la temporada 1993-94, cuando un ilustre técnico, Javier Irureta, se sentaba en el banquillo de El Sardinero. Ese año terminó la competición en octava posición. Por supuesto que habrá quien quiera recordar otro octavo puesto, el de la Liga 1953-54 o, más atrás aún, el subcampeonato conquistado en el año 31, pero eso quizás sea pasarse, porque ni el número ni la calidad de los equipos es comparable.

Pues incluso si se comparan los resultados de ambas campañas, la de Irureta y la de Portugal, a la altura de la jornada número 27, las cuentas siguen favoreciendo al Racing de 2007. 40 puntos frente a 39 de entonces.

Bueno, ya ha quedado claro que el equipo va bien. ¿Por qué? Suele haber más explicaciones cuando se pierde que cuando se gana, que es justamente cuando no hace falta. Con dos frases célebres todo se vuelve diáfano. La primera, del cinematográfico detective Harry Callaghan, que haciendo justicia a su apelativo de 'el Sucio' dijo algo así como que «las excusas son como los culos; todo el mundo tiene uno». La segunda, más adecuada al caso, del golfista Gary Player: «Cuanto más entreno, más suerte tengo».

Cuestión de suerte

La suerte tiene un valor relativo en el fútbol, como en los exámenes o en la vida misma. Un árbitro puede influir en un resultado, lo mismo que una ráfaga de viento o un charco, pero a lo largo de una temporada la suma de puntos da una idea siempre precisa de lo que ha hecho un equipo. A ver qué pueden contar en la Real Sociedad para convencer de que sólo tienen 18 puntos por un complot.

La campaña de descrédito (o de desconfianza, para ser más suaves) contra Portugal, a la que todo el mundo se abonó, provocó que cuando las cosas comenzaron a ir bien el nuevo escenario se atribuyese a la pura fortuna, y no fue así.

La llegada de Nikola Zigic, y su conexión con Munitis, se convirtió en el pilar de la resurrección del Racing. Por lo menos, ya había una línea del equipo que funcionaba bien. El tiempo y el rodaje fueron conformando el resto del once titular. A falta de alternativas, la portería es de Toño; Rubén, el niño bonito del entrenador, acabó convenciendo como central, mientras Garay se ganaba el sitio por méritos. El esfuerzo de Pinillos le aseguró un puesto en la banda y, desde la lesión de Luis Fernández, la otra se la reparten Oriol y Cristian Fernández, la única plaza que baila en toda la alineación.

Delante, ya se sabía que Colsa firmaba para ser titular, y el tesón de Vitolo le valió hacer pareja con él. Un Serrano redescubierto y Scaloni, a quien ya pisa los talones Balboa, completan el once más resultón del Racing. El de un Racing que este año quiere ser europeo.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 13:35 | 0 Comentarios | Enviar

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