domingo, 18 de marzo de 2007
Munitis y Oriol firmaron la justa victoria del Racing
PAREJA LETAL. El dúo formado por Zigic y Munitis volvió a demostrar que es muy rentable.
La historia del fútbol siempre ha dejado grandes parejas, grandes sociedades, pero nunca en Santander había existido un dúo tan rentable como el que forman Pedro Munitis y Nicola Zigic. Una simple mirada es suficiente para que ambos futbolistas se entiendan como una pareja de enamorados. El gigante serbio tiene grandes recursos. Sus 202 centímetros de altura le permiten lujos que están al alcance de muy pocos. El juego aéreo sólo tiene un dueño cuando él está en el campo y fue precisamente así como llegó el primer gol. Balón colgado al área, dejada de cabeza de Zigic y remate espectacular de Munitis. Así de sencillo. Con este fútbol tan primitivo como rentable, el Racing sumó ayer en Mestalla sus 40 puntos necesarios para estar el año que viene, otra vez, en Primera.
Del Valencia poco se puede decir más que fue un justo perdedor. Llegan las Fallas y como cada año el equipo saca su peor cara. La pólvora y el fuego nunca le sientan bien a los de Quique. Cuando ha llegado la hora de la verdad, los de Mestalla no están a la altura. En Pamplona dejaron escapar un magnífica ocasión y ayer volaron tres puntos imprescindibles para ser campeones de Liga. Y es que en ningún momento el Valencia tuvo dominado el encuentro, nunca se sintió cómodo. En la primera parte salió sin actitud y cuando quiso darse cuenta ya perdía 0-1. Villa ya acumula 602 minutos sin ver puerta y eso es un lastre que pesa demasiado. Mestalla había sido un fortín inexpugnable donde sólo el Real Madrid había sido capaz de sacar tres puntos, pero ahora ese privilegio ya lo puede compartir con el Racing, que jugando con mucha inteligencia se llevo un precioso botín.
Sentencia. Con el marcador en contra, Quique movió el banquillo y dio entrada a Joaquín y Viana con el fin de darle algo de fluidez al juego de su equipo, pero la idea sólo duró diez minutos, ya que los cántabros volvieron a adueñarse del partido. Los valencianistas siempre llegaban tarde al balón y la falta de ideas le convertían en un equipo vulgar. Eran un equipo maniatado. Silva tuvo su ocasión, Villa también, pero un equipo que juega en casa debe mostrar algo más. Oriol, en un nuevo fallo defensivo, anotó el segundo y puso al desnudo las miserias del Valencia, que ayer no demostró ser un aspirante al título.
El detalle: La grada apoyó a D. navarro
La afición valencianista recibió con una ovación al 'sancionado' David Navarro. Carlos Marchena, que ha sido suspendido con cuatro partidos, fue otro de los jugadores aplaudidos por la grada.
AS.COM