domingo, 18 de marzo de 2007
El equipo de Portugal se olvida de la permanencia y sueña con puestos europeos Munitis y Oriol, artífices de una victoria holgada en el campo más difícil de Primera
Antes de escribirla ya sé que no tiene mérito la frasecita, pero son las fallas y uno está obligado: el Racing fue a Valencia a quemar una traca y acabó encendiendo la mascletá. Ya está dicho.
Pues eso, que nadie daba un duro por el Racing en el campo de uno de los que hasta ayer era aspirante al título de liga (ahora habrá que verlo), donde sólo el Real Madrid había logrado arrancar tres puntos en toda la campaña, y resulta que el equipo santanderino ganó con holgura, aseguró prácticamente la permanencia ( de la que nadie dudaba) cuando ni iba a por ella y le arrancó los dientes a una de las fieras del fútbol español. Un gol de Munitis (y eso que estaban avisados) y otro de Oriol, chafó la fiesta a la cuadrilla de Sánchez Flores, que saltó al campo como si tuviese la paella atravesada y acabará lamentando esta derrota tan inesperada.
El Racing quiso demostrar desde el principio que no había viajado a Valencia para ser sacrificado ante el público de Mestalla, unos espectadores que, todo hay que decirlo, llevan unos cuantos años viendo a los de Santander sacar tajada a domicilio.
Conexión
Se esforzó el equipo, sobre todo a través de Vitolo, en conectar la parte de atrás y la delantera, algo que siempre se busca y nunca sale. Los de casa, mientras tanto, ya empezaban a dar la lata, con Morientes enredando cerca del área de Toño.
Los hombres de Portugal, como acostumbran a hacer ante gente importante, respondieron con trabajo y orden, sacando los balones con comodidad y sin permitir que ese merodeo terminase en peligro.
Que el Racing se dedique a bombear balones no es noticia; que lo haga el Valencia, al que se le supone más repertorio, debe ser preocupante para los suyos. El cuadro montañés se aprovechó de esa falta de imaginación: Zigic, Rubén y Garay no tuvieron problema para espantar todas las pelotas que llegaron por arriba.
El once de Sánchez Flores no terminaba de entrar en calor, y en el minuto 19 se quedó helado con el 0-1 que plantó Munitis en el marcador. Todo el mundo conoce el antídoto contra el Racing: tapar al grande y cubrir el desmarque del pequeño, pero pocos aciertan. Una falta botada por Garay y tocada, entre otros, por Zigic, fue a parar a Munitis, que se encargó de meter el balón en la portería de Cañizares.
Era de esperar que el Racing se pusiese el traje de ultradefensivo, pero volvió a sorprender al confiar en sus posibilidades y mantener la ambición, aunque los jugadores aprovechasen el más mínimo encontronazo para caer fulminados y perder un poco de tiempo. El conjunto de Portugal no tuvo que matarse para conservar segura la renta, ya que el Valencia, incapaz de cambiar de registro, no se ganó el empate, y eso que Toño tuvo que lucirse en un par de ocasiones.
Tras el descanso y la entrada en el campo de Joaquín y Hugo Viana, daba la impresión de que las cosas podían cambiar. El tono apagado del equipo local dejó pasó a un juego mucho más vivo, con una banda izquierda muy revoltosa.
El Racing, que seguía a lo suyo, ya no estaba tan cómodo, aunque tampoco llegaba a pasar grandes apuros. Fue al cuarto de hora cuando volvió a respirar tranquilo, en el mismo momento en que Oriol, un nuevo miembro del club de los defensas-goleadores, marcó el 0-2 al rematar un saque de esquina botado por Munitis.
El Valencia se resintió del sartenazo, y por más interés que puso ya no recuperó el dominio del campo ni el respeto del Racing, que deshacía cada uno de sus intentos de incomodar a Toño.
La última ocasión
A diez minutos del final, Miguel Ángel Portugal dio la orden de cerrar, de modo que sus hombres formaron una coraza alrededor del área que los valencianistas fueron incapaces de traspasar, aunque a punto estuvieron de lograrlo en el 85, cuando Pinillos sacó de cabeza, bajo los palos, lo que ya era un gol de Morientes.
EL DIARIO MONTAÑÉS.