domingo, 18 de marzo de 2007
En Valencia, todos los ojos permanecían clavados en Nikola Zigic y en sus 2,02 que meten miedo, pero el equipo de Sánchez Flores desatendió la otra mitad del tándem. Es cierto que el Racing es sota, caballo y rey. Si el peligro no viene por arriba, viene por abajo. La fórmula siempre es la misma, quizás hasta un poco rudimentaria, pero sigue funcionando, incluso con los rivales más sofisticados. Pedro Munitis marcó el gol que dejó petrificado al Valencia y dio el pase del segundo. No se puede pedir más.
EL DIARIO MONTAÑÉS.