El que no arriesga no gana. Eso fue lo que debió pensar Miguel Ángel Portugal, técnico del Racing, en el partido de ayer en Balaídos. Sin embargo su homólogo, Fernando Vázquez, vio las cosas de una manera muy diferente. De valientes están los cementerios llenos, pensó y así le fueron las cosas.
El entrenador verdiblanco dio un paso adelante en cuanto tuvo la oportunidad de ir a por el partido y tras el gol de Munitis dio entrada al terreno de juego a un delantero, Juanjo, y mandó al banquillo a un central, Rubén. Sólo necesitó el Racing unos minutos para ajustar el nuevo planteamiento. En cuanto lo hizo llegó la jugada que propició el penalti que acabó convirtiéndose en el tanto del definitivo empate.
Todo lo contrario
Por su parte, Vázquez pecó de timorato. En cuanto el Racing recortó distancias en el marcador trató de fortalecer su defensa con la incorporación de otro central, Lequi. el damnificado fue Bamogo, un delantero. Sin embargo, el hecho de estar metidito en su campo no evitó que el Celta sufriera las 'iras' del Racing y acabara cediendo un empate a todas luces justo. Y gracias, porque si los cántabros hubieran tenido un poco más de ambición
Además, como si Portugal hubiera recordado lo ocurrido en el partido de la primera vuelta, cuando el Celta le dejó en una situación más que delicada en el club, ayer le devolvió la moneda a Vázquez, que es quien ahora está en la cuerda floja.
Fuente:
El Diario Montañés