lunes, 26 de febrero de 2007

Fiel a sí mismo

El Racing fue ayer fiel a sí mismo. Y lo fue en una doble vertiente. Por un lado, porque volvió a sacar un resultado positivo en una visita a su campo talismán, Balaídos. Por otro, porque, tras una atípica primera parte, sacó a relucir tras el descanso todas las virtudes que le están manteniendo en la zona tranquila de la clasificación en la presente temporada y que, al final, le valieron para obtener un valioso empate ante el Celta tras igualar un 2-0.

El conjunto de Miguel Ángel Portugal se ajustó desde el principio al guión de siempre. Su juego se basa en un intenso trabajo en el centro del campo y en la búsqueda constante de sus dos referencias ofensivas: Munitis y, sobre todo, Zigic.

El planteamiento le sirvió a los cántabros algo más de 20 minutos. Durante ese tiempo, el Racing tuvo alguna aproximación ciertamente peligrosa a la portería de Pinto -hizo una buena parada a un cabezazo de Scaloni- y controló más o menos bien el partido pero también se llevó algún susto propiciado por la velocidad de los dos hombres de banda del Celta -Nené y Gustavo López- y de la movilidad de sus dos atacantes -Baiano y Bamogo-.

Estos sustos se convirtieron en el minuto 24 en un verdadero problema cuando Medina Cantalejo señaló un penalti más que dudoso de Colsa sobre Oubiña. Baiano, pese a la estirada de Toño, convirtió la acción en gol.

Ahí se comenzó a desdibujar el equipo de Portugal. Las prisas que hasta ese momento no tenía, comenzaron a aparecer y con ellas las imprecisiones, los balones perdidos y las acciones precipitadas. Vamos, que el partido dio un giro radical. El Celta, mucho más tranquilo, tomó las riendas del juego y el control del encuentro, mientras que los santanderinos se limitaron a tratar de llegar por la vía rápida hasta la zona en la que Zigic se movía. El éxito fue nulo y, por si fuera poco, el equipo de Fernando Vázquez tuvo la fortuna de encontrarse con el segundo tanto en un desajuste defensivo de los dos centrales que aprovechó el pretendido Bamogo para debutar como goleador en la Liga española.

Con dos goles en contra, el Racing desapareció. Ya no parecía el equipo ordenado de otras ocasiones, el balón pasaba con demasiada rapidez por el centro del campo y, además, arriba la sensación que ofrecía el equipo no era ni mucho menos de peligro.

Mejoría

Tras el descanso, el Racing salió mucho más entonado. Desde el primer instante se hizo con el control del balón mientras que el Celta, que parecía darse por contento con la ventaja que tenía en el marcador, se limitó a esperar a los cántabros en su campo.

Y en esta espera llegó el tanto de Munitis. Una jugada iniciada por el del Barrio Pesquero fue bien continuada por Scaloni que devolvió el balón al santanderino para que éste pusiera emoción al encuentro. El gol dio alas al Racing y llevó el nerviosismo a las filas 'celtiñas' en donde ya no se veía con tanta claridad el partido.

La nueva situación en que se encontraba el partido obligó a Portugal a poner toda la carne en el asador. Retiró a un central, Rubén, para dar entrada a un delantero, Juanjo. Y el Racing se fue hacia arriba con todas las consecuencias.

La estrategia le salió bien al técnico verdiblanco ya que, tras unos minutos de adaptación al nuevo planteamiento, una falta sacada con inteligencia de Munitis acabó con un penalti de Iriney sobre Juanjo. Cristian Álvarez, que había saltado al terreno de juego apenas un minuto antes, lo transformó en gol.

Ahí terminó el partido. Y lo hizo porque el Racing no quiso más o, por ser más exactos, porque ahora era él quien se conformaba con un empate que, visto lo visto hasta ese momento, era totalmente justo.

Con el puntito sumado ayer en Vigo, el conjunto santanderino se mantiene en la zona tranquila de la tabla clasificatoria y, además, conserva la dinámica de resultados positivos que le han colocado en esta privilegiada situación. Ahora, con dos encuentros seguidos en El Sardinero, los de Portugal tienen la oportunidad de dejar prácticamente sentenciada la permanencia y, como soñar es gratis, la posibilidad de comenzar a mirar hacia arriba. Es sólo cuestión de esperar a ver qué pasa.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 20:39 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario