Dos visiones del fútbol: una, la de profesionales y 'asimilados', justifica el descarte de la 'pareja del arte' en el Camp Nou. Con 29 puntos, a siete del descenso, lo mejor es obtener de la derrota probable en Barcelona algún beneficio: limpiar el expediente de tarjetas y dar un respiro a Munitis y, sobre todo, a Zigic, a quien se ha visto lento y cansado en los dos últimos partidos, para devolverles frescos y enteros frente al más asequible Nàstic. A Portugal, que hasta ahora no ha tirado de las rotaciones, seguro que no le disgusta el partido de sanción que sus delanteros forzaron en el tiempo añadido. «Son lances del juego», ha dicho sentencioso. Juanjo, a jugar.
Pero no es obligatorio compartir esa política preventiva. Para muchos aficionados, cuya opinión me importa más que cualquier otra, el fútbol tiene aún su romanticismo, el coraje de un modesto equipo frente al grande, la ilusión de una victoria épica de tarde en tarde para guardar en la memoria colectiva. Las tarjetas a Zigic y a Munitis puede ser una medida práctica pero parecen una rendición.
Bueno, Ezequiel Garay está llamado a ser la estrella racinguista en el Camp Nou. Es un cacique en defensa, sale a ayudar a la banda, la saca precisa en largo, la rompe en las faltas y en el punto de penalti y que marcara de cabeza era sólo cuestión de tiempo. El 'Negro' devuelve cada euro que ha costado pero han hecho falta tres entrenadores y la intervención del azar para hacerse con un puesto titular en el Racing, después de salir campeón con Newells de Rosario con 17 años. Ya anotó en el Bernabéu y ahora tiene en el Camp Nou otro escaparate.
La victoria frente al Getafe debió ser más cómoda. Da la impresión de que al equipo titular le empieza a escasear la gasolina con el paso de los minutos, pero hay que valorar también el paso adelante en la ambición de victoria, con la velocidad de Balboa en la desconocida banda derecha y la intensidad y el descaro de Cristian en el otro costado. Ángel Torres, presidente del Getafe, declaró a Punto Radio DM que su equipo es un grupo sin individualidades. Para bien y para mal. Por fortuna, el domingo vinieron todos dormidos, incluido Schuster.
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El Diario MontañésTags: garay, racing, santander, argentina, futbol, defensa