El triunfo del pasado domingo ante el Getafe ha provocado que el Racing alcance su mejor posición en Liga desde que empezó la temporada, noveno con 29 puntos.
A estas alturas del año, recién concluida la jornada 21, no ha sido ni mucho menos habitual ver al conjunto santanderino situado en la zona cómoda de la tabla, más cerca de las posiciones de privilegio que de aquellas que lo envían a Segunda División.
Sin duda, el equipo de Miguel Ángel Portugal está respondiendo y se encuentra a sólo 13 puntos de los ansiados 42, cuando restán por jugarse aún 17 jornadas, es decir, todavía tiene opción de sumar 51 puntos más.
Hay que remontarse hasta la temporada 2003-2004 para encontrar al Racing en una situación similar a la actual con más de la mitad de la competición transcurrida.
Con Lucas Alcaraz en el banquillo, el combinado verdiblanco acababa de vencer agónicamente al Murcia en El Sardinero (3-2), gracias a un hat-trick de Javi Guerrero.
La situación era algo mejor que la actual.
Pese a que la plaza que ocupaba era la misma, noveno, acumulaba un punto más, 30; el descenso lo marcaba el Zaragoza, que se encontraba a una decena de puntos; y los puestos europeos se rozaban con la yema de los dedos, la UEFA a tres puntos y la Liga de Campeones a cinco.
El final de campaña de aquel Racing no fue el esperado.
Acabó con 43 puntos (sumó 44, por alineación indebida frente a Osasuna perdió uno) y sufrió hasta la antepenúltima jornada para salvar la categoría cuando en el mes de febrero, tras su gran bagaje, todos esperaban que aspirase, por fin, a algo más.
En manos de Portugal y sus hombres está la posibilidad de revertir la historia y de permitir que los aficionados racinguistas tengan, al menos, la posibilidad de soñar con un objetivo diferente a la tradicional permanencia.
Por el momento, el futuro más inmediato no es nada alentador.
La visita del próximo domingo al Nou Camp no invita al optimismo por varias razones, como el propio escenario, poco propicio históricamente, la calidad extraordinaria del equipo que lo habita, o la ausencia de Munitis y Zigic en las filas cántabras.
El balance del Racing en el feudo culé es tremendamente desalentador.
De los 38 partidos en los que rindió visita al Barcelona sólo fue capaz de ganar en dos ocasiones y de forzar cuatro empates.
Los datos indican que es el terreno de juego nacional donde peor rinden los cántabros.
Sólo han anotado 27 goles, mientras que han encajado 119, más de tres por encuentro.
En la Ciudad Condal han cosechado varias de las goleadas en contra más escandalosas de su historia, como un 8-0 en la campaña 61-62, o un 7-0 en la 76-77.
Más recientemente, con Piterman y Cos como responsables, el Barcelona le hizo un set al Racing (6-1).
Esa derrota supuso la sexta consecutiva, a la que se le unieron en las tres temporadas siguientes otras tantas, hasta alcanzar nueve temporadas sin puntuar en el Nou Camp.
La alegría racinguista más reciente se produjo a finales de 1995, cuando un gol de Txema Alonso neutralizaba el conseguido minutos antes por Kodro, con lo que se llegaba al final del partido con empate a uno.
Para encontrar la última victoria hay que remontarse mucho más atrás en el tiempo.
En 1983, los tantos de Álvarez y Verón conseguían que, casi 50 años después, el Racing (que llegaba colista y que ese año descendió) volviese a ganar al Barcelona en la capital catalana, dentro de la competición liguera.
Un Racing se presentará el domingo con las bajas de Munitis y Zigic, que cumplirán un partido de sanción tras ver sus respectivas quintas tarjetas amarillas.
Sobra decir que si el rival ya es complicado de por sí, la ausencia de estos dos jugadores complica aún más la tarea.
Los de Portugal sólo han disputado este año un partido sin alguno de estos dos jugadores.
Fue frente al Zaragoza en la jornada 14, en el estadio El Sardinero.
Ambos habían sido expulsados frente al Deportivo en Riazor y, como ahora, estaban sancionados.
La escuadra santanderina notó su ausencia y los maños se llevaron el partido por un contundente 0-2.
En la jornada de ayer, ocho de los titulares tuvieron sesión de recuperación en un centro de talasterapia de Santander, mientras el resto de la plantilla se ejercitó con normalidad en La Albericia.
El brasileño Melo apura su puesta a punto tras su lesión de larga duración y podría volver al equipo este fin de semana frente al Barcelona.
El medio ofensivo ya se entrena a un ritmo normal y se espera su evolución durante la semana para darle el alta definitiva.
La plantilla descansará hoy comenzará mañana a preparar su próximo compromiso con doble sesión de trabajo.
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