Miguel Ángel Portugal había dicho durante la semana que el encuentro contra el Getafe podría suponer un punto de inflexión en lo que a las aspiraciones del Racing se refiere. Ahora, después de haber superado a los madrileños, el conjunto santanderino ya tiene claro hacia dónde puede dirigir su mirada: Hacia arriba. Cierto es que la permanencia no está sellada, aún falta, pero sí se puede decir que la tiene ya un poco más al alcance de su mano y todavía falta casi toda la segunda vuelta.
Ayer, ante el Getafe, el Racing dio una lección de cómo afrontar un partido. Primero jugó lo suficientemente bien como para ponerse con claridad por delante en el marcador. Posteriormente, con la ventaja que le daba el tanto de Garay, supo ser conservador e inteligente para acabar ganando.
Pero, vayamos por partes. Durante la primera mitad, el conjunto santanderino ofreció, probablemente, el mejor juego de toda la temporada. El balón circulaba por las bandas con una soltura inusitada, los centros casi siempre llevaban peligro a la portería de Abbondanzieri, el centro del campo se bastaba para desbaratar cualquier intento de ataque del rival y atrás bueno, atrás tuvieron tan poco trabajo que hasta se permitieron el lujo de sumarse al ataque para, por medio de Garay, conseguir el gol que acabaría dando la victoria al Racing.
Un partido redondo
Al equipo de Portugal le estaba saliendo el partido redondo. No sólo iba ganando, sino que su juego era, en algunos momentos, brillante, y, además, su rival no daba muestras del fútbol que ha venido exhibiendo durante toda la temporada. El único pero que se le puede poner al equipo es que no estuviera lo suficientemente acertado en alguna de las ocasiones de que dispuso como para haber sentenciado el partido en la primera mitad -¿qué pena de otro disparo de Garay desde la frontal que paró su compatriota el 'Pato' Abbondanzieri!- .
Como no lo hizo, tras el descanso, le toco sufrir. Era de esperar que Schuster pidiera algo más a sus jugadores. Lo que le habían ofrecido en los primeros 45 minutos era evidente que no servía. Y aquéllos se lo dieron.
El Racing dio un pasito atrás y dejó el control del partido a los hombres del conjunto 'azulón', que buscaron con más empeño que acierto la portería de Calatayud. Y menos mal que no insistieron demasiado, porque lo cierto es que el portero tampoco estaba dando demasiadas sensaciones de seguridad.
Sea como fuera, el Racing capeó el temporal con acierto. Lo hizo a base de casta, de entrega y de inteligencia. Los jugadores del Racing supieron estar en cada momento en el lugar en que debían estar. Hicieron siempre lo que debían hacer. Y así les fueron las cosas. Y todo, incluso, cuando comenzaron a pagar el importante desgaste físico que habían hecho durante la primera parte del encuentro.
El Getafe, por su parte, se quedó en una mera intentona de llevarse el partido. Si en otras ocasiones, un resultado tan apretado siempre provocaba en el público una sensación de temor por un posible fiasco, ayer la impresión no era la misma. El Racing estaba haciendo las cosas lo suficientemente bien como para pensar que estaba más cerca el segundo tanto verdiblanco que el primero de los madrileños. Y como prueba, las tres jugadas de que dispuso el equipo de Portugal en los últimos 15 minutos. En una se pidió penalti sobre Munitis -esa fue la impresión que dio-; en otra el propio jugador del Barrio Pesquero desperdició la mejor oportunidad de gol de su equipo al quedarse solo ante el portero rival; y en la tercera, Momo a punto estuvo de marcar con un disparo cruzado.
La impresión que estaba dando el equipo santanderino se confirmó en el minuto 95 cuando Lizondo Cortés señaló el final del encuentro, momento a partir del cual el Racing pudo comenzar a mirar hacia arriba en la clasificación, eso sí, con precaución, por si las moscas.
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El Diario MontañésTags: racing, santander, liga, futbol, gol, sardinero