Nicola Zigic es, sin duda, el jugador más determinante del Racing en la presente temporada. Y lo es no solo por el hecho de que sume ya seis goles o porque haya tenido una participación directa en 13 de los 20 tantos que el conjunto santanderino tiene en su casillero. Lo es también porque con su sola presencia sobre el terreno de juego obliga a los técnicos rivales a modificar su sistema defensivo o, al menos, a hacer algunas variaciones con la intención de anular al gigantón serbio, la mayoría de las veces, sin éxito.
El último ejemplo se pudo observar el pasado sábado en el Vicente Calderón. Javier Aguirre buscó durante toda la semana la fórmula mágica para 'secar' a Zigic. Y, visto lo visto, no estuvo demasiado acertado ya que el serbio anotó un gol y fue un verdadero incordio para su marcador, Pablo, que enmendó su fiasco ante el 'nueve' racinguista consiguiendo el gol del empate.
Pero le fueron las cosas a Marcelino, técnico del Recreativo, que plantó junto al serbio a dos de los jugadores más bajitos de su plantilla. Así le fueron las cosas. Zigic fue el gran protagonista del partido al marcar dos de los cuatro tantos del conjunto santanderino y al provocar, además, un penalti. Vamos, que el entrenador del decano dio en la diana al menos para los intereses del Racing.
Aunque no tan llamativos, hay otros casos en los que los entrenadores de los rivales del Racing han puesto en práctica medidas extraordinarias para tratar de frenar al delantero balcánico que, en cualquier caso, incluso en aquellos que mejor resultado dan a los oponentes de los cántabros, suele llevarse el gato al agua y dejar muestras, bien en forma de gol, bien en forma de asistencia, de su calidad como futbolista. Y es que marcar con éxito a un jugador de 2.02 metros de estatura sigue siendo hoy por hoy un verdadero problema para cualquier equipo.
Fuente:
El Diario Montañés