domingo, 28 de enero de 2007
Zigic y Pablo protagonizaron ayer un duelo de altura. El serbio mide 2.02 y el 'colchonero', 1.91. Vamos, que quien más y quien menos esperaba una batalla campal en los balones aéreos.
Y así fue. Bueno, más o menos, porque el duelo no deparó jugadas polémicas ni encontronazos demasiado violentos. Fue una pelea limpia. Mucho mejor para los aficionados.
El emparejamiento, había sido el centro de atención, sobre todo por lo que respecta al Atlético, durante toda la semana. Aguirre había pensado en Pablo como el 'antizigic'. Su altura y sus buenas condiciones en el juego aéreo le convertían en el mejor candidato para tratar de 'secar' al serbio. Por lo que respecta al Racing, las dudas eran mucho menores y es que en el conjunto cántabro, Portugal no tiene ni una otra alternativa en ataque que no sea Zigic.
Como si fuera un combate de boxeo, el duelo acabó siendo nulo. Es decir, ninguno fue capaz de imponerse a su oponente. Si el delantero mostró su peligro en muchas ocasiones, el zaguero hizo lo propio con su capacidad de contención. Si uno consiguió su objetivo de marcar, el otro, no dejó que pasara demasiado tiempo para dejar en tablas también este apartado. Y es que los dos fueron los autores de los goles de sus equipos, con los que sellaron un empate a todas luces justo.
Por lo que respecta al delantero balcánico, ayer, una vez más, volvió a dejar patente que se trata de un jugador esencial, casi vital, en el esquema del Racing. No sólo es por la cantidad de goles que aporta al equipo, que también, sino que su influencia en el juego del conjunto santanderino va mucho más allá.
Con el de ayer, Zigic suma ya seis goles en su cuenta anotadora, goles que en la mayoría de los casos han tenido una rentabilidad altísima. Pero es que además ha intervenido de forma directa en trece de los 20 tantos que ha conseguido el equipo verdiblanco en la presente campaña. Bien sea con pases a sus compañeros, bien provocando algún penalti o alguna falta que acabara en el fondo de las mallas de las porterías rivales.
Por su fuera poco, la sequía goleadora que parecía estar atravesando quedó ayer rota de un plumazo. El serbio no marcaba desde el mes de noviembre -dos tantos al Recre en El Sardinero- y ayer, en un campo complicado, con un rival sumamente serio en defensa, se encontró de nuevo con el gol. Ahora sólo hay que esperar que la racha continúe.
Fuente: El Diario Montañes