martes, 23 de enero de 2007

Una primera vuelta notable

Terminó la primera vuelta de la liga y el Racing se encuentra instalado en una cómoda decimosegunda posición con 25 puntos, a ocho del descenso.

Cuando se ha llegado al ecuador de la competición, el equipo de Miguel Ángel Portugal ha alcanzado uno de los mejores registros de los últimos años y de mantener la misma trayectoria superaría con creces, al final de la campaña, los 42 en que se cifra a priori la permanencia.

Pocos eran (por no decir ninguno) los que por el mes de octubre creían que a inicios de 2007 el Racing podría encontrarse en el lugar que ahora ocupa.

Durante los tres primeros encuentros, se pudo comprobar que el equipo no jugaba bien, y lo que es peor, que carecía de pegada de cara a la portería contraria, algo que en la Primera División te condena al desastre.

Es de justicia decir que frente al Atlético de Madrid en el partido inaugural no se mereció perder, y que en la tercera jornada fue el Barcelona el que visitó El Sardinero.

Sin embargo, los empates frente a Nástic y Celta colocaron a Miguel Ángel Portugal con pie y medio fuera del equipo, mientras los rumores sobre posibles sustitutos circulaban como el viento por la caputal de Cantabria.

Habían transcurrido cinco jornadas con los santanderinos inmersos en los puestos de descenso y el panorama no era nada alentador, puesto que los siguientes dos partidos eran lejos de casa y en campos históricamente nada propicios.

Pero Portugal aguantó, y un tanto de penalti de Felipe Melo en El Sadar otorgó al Racing la primera victoria del año.

La llegada del delantero Nikola Zigic palió la falta de gol santanderina practicamente desde su debut, con tres tantos (ante Nástic y Celta) y provocando el penalti en Pamplona.

El equipo comenzó a remontar el vuelo.

La presencia del ariete serbio en el ataque supuso que los verdiblancos encontrasen un eje sobre el que basar su juego.

Y los resultados llegaron.

Ocho jornadas sin conocer la derrota permiten al Racing navegar por encima de la zona de peligro y trabajar semana a semana en un clima mucho más relajado.

Durante esta fase, los cántabros ofrecen su mejor imagen de toda la temporada, como la victoria frente al Valencia, o los empates frente al Espanyol y el Sevilla.

Desafortunadamente, en ocasiones, el juego desplegado no estuvo acorde con el marcador, pero la progresión con respecto al inicio liguero era innegable.

Tras caer en el Bernabéu, los racinguistas entran en una fase en la que la efectividad se impone a la tímida brillantez apuntada.

Las dificultades para crear juego o la falta de dinamismo en el mismo se compensan con una aceptable solidez defensiva y con una relativa eficacia rematadora.

El equipo no genera un número extraordinario de ocasiones pero posee el acierto necesario para amarrar puntos y partidos como el de Mallorca, el de Villarreal, el de la Real Sociedad, o el último contra el Betis.

Tras la derrota frente al Real Madrid, el conjunto racinguista sólo perdió con el Zaragoza, en un partido en el que faltaron Zigic y Munitis, y con el Levante, lo indica que ha conseguido convertirse en un bloque difícil de ganar, circunstancia fundamental para un club modesto que trata año tras año de sobrevivir en Primera División.

El reto que le queda por delante es mantener la línea y no decaer como tradicionalmente ha ocurrido.

Una vez cumplido el objetivo de la permanencia, quizá se pueda soñar con algo más.

Fuente: Alerta
Publicado por Castro2 @ 0:00 | 0 Comentarios | Enviar

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