domingo, 21 de enero de 2007
La gran ocasión
El Racing dispone hoy de la oportunidad de hacerse mayor, de pasar de ser el equipo pobre que tiene bastante con sobrevivir a convertirse, por fin, en la sorpresa del campeonato. Sólo es necesario olvidar las primeras jornadas, echar un vistazo a la clasificación y ganar al Betis.
Es el momento de que el Racing de Portugal dé el salto de calidad, si es que está capacitado para ello, porque actitud ya ha demostrado que tiene. Nunca antes se había realizado una inversión económica en la plantilla como la que se ha efectuado esta temporada, y ese dinero ya da frutos. Tres puntos más apuntalarían la progresión: sumaría 27, certificaría virtualmente su permanencia en la categoría y tendría más cerca la zona europea. Esto puede sonar a viejo, pero no lo es. No es lo mismo estar ahí después de cuatro partidos que en el ecuador de la competición.
Un rival asequible
El conjunto de Luis Fernández está en puestos de descenso, cierto que con un partido menos, y a una distancia de ocho puntos. Es asequible. Sus números en casa dan cualquier cosa menos miedo, y se resumen en tres victorias, tres derrotas y dos empates.
Irureta, responsable del equipo hasta diciembre, pagó con su empleo la mala trayectoria. Ahora, con nuevo inquilino en el banquillo, no puede hablarse de un resurgir. De acuerdo, han eliminado al Madrid en la Copa, pero también hay que decir con dos empates, un solo gol y mucha suerte. ¿En Liga ha ido mejor? Vaya. Ganó al Celta (1-0), pero hizo el ridículo frente al Osasuna (5-1), así que hay que tener la cara muy dura para hablar de un 'efecto Luis Fernández'.
La buena situación del Racing no se debe a la casualidad y sólo responde a su progresión, pero si el equipo empieza a perseguir objetivos mayores también debería estar dispuesto a marcar un cambio de ritmo. ¿En qué consistiría? Básicamente en mostrarse más ofensivo, en dejar patente que los jugadores tienen la talla y los recursos que se exigen para codearse con los grandes. Un Racing que aspire a algo serio no puede permitirse un espectáculo tan deplorable como el que ofreció contra el Levante.
El saldo de los desplazamientos no es malo: dos victorias, cuatro empates y tres derrotas. Claro que este momento tan importante podría haber llegado en un partido en el que Munitis, una pieza fundamental en el Racing, no estuviese tocado, pero es lo que hay.
El once
Portugal mantiene los dedos cruzados para que el del Pesquero esté a punto, porque lo demás lo tiene claro. La portería no ofrece dudas ni alternativas. En defensa, algunos apuros: Cristian Fernández, Rubén (si se ve bien), Garay y Pinillos. En el doble pivote, el técnico vuelve a atender al 'aplausómetro' y permite que la afición alinee a Vitolo con Colsa, otra oportunidad a petición del respetable. A los lados, un Serrano en su gran año y Scaloni. Delante, los reyes del Racing: Zigic y Munitis. Empieza el juego.
El Racing dispone hoy de la oportunidad de hacerse mayor, de pasar de ser el equipo pobre que tiene bastante con sobrevivir a convertirse, por fin, en la sorpresa del campeonato. Sólo es necesario olvidar las primeras jornadas, echar un vistazo a la clasificación y ganar al Betis.
Es el momento de que el Racing de Portugal dé el salto de calidad, si es que está capacitado para ello, porque actitud ya ha demostrado que tiene. Nunca antes se había realizado una inversión económica en la plantilla como la que se ha efectuado esta temporada, y ese dinero ya da frutos. Tres puntos más apuntalarían la progresión: sumaría 27, certificaría virtualmente su permanencia en la categoría y tendría más cerca la zona europea. Esto puede sonar a viejo, pero no lo es. No es lo mismo estar ahí después de cuatro partidos que en el ecuador de la competición.
Un rival asequible
El conjunto de Luis Fernández está en puestos de descenso, cierto que con un partido menos, y a una distancia de ocho puntos. Es asequible. Sus números en casa dan cualquier cosa menos miedo, y se resumen en tres victorias, tres derrotas y dos empates.
Irureta, responsable del equipo hasta diciembre, pagó con su empleo la mala trayectoria. Ahora, con nuevo inquilino en el banquillo, no puede hablarse de un resurgir. De acuerdo, han eliminado al Madrid en la Copa, pero también hay que decir con dos empates, un solo gol y mucha suerte. ¿En Liga ha ido mejor? Vaya. Ganó al Celta (1-0), pero hizo el ridículo frente al Osasuna (5-1), así que hay que tener la cara muy dura para hablar de un 'efecto Luis Fernández'.
La buena situación del Racing no se debe a la casualidad y sólo responde a su progresión, pero si el equipo empieza a perseguir objetivos mayores también debería estar dispuesto a marcar un cambio de ritmo. ¿En qué consistiría? Básicamente en mostrarse más ofensivo, en dejar patente que los jugadores tienen la talla y los recursos que se exigen para codearse con los grandes. Un Racing que aspire a algo serio no puede permitirse un espectáculo tan deplorable como el que ofreció contra el Levante.
El saldo de los desplazamientos no es malo: dos victorias, cuatro empates y tres derrotas. Claro que este momento tan importante podría haber llegado en un partido en el que Munitis, una pieza fundamental en el Racing, no estuviese tocado, pero es lo que hay.
El once
Portugal mantiene los dedos cruzados para que el del Pesquero esté a punto, porque lo demás lo tiene claro. La portería no ofrece dudas ni alternativas. En defensa, algunos apuros: Cristian Fernández, Rubén (si se ve bien), Garay y Pinillos. En el doble pivote, el técnico vuelve a atender al 'aplausómetro' y permite que la afición alinee a Vitolo con Colsa, otra oportunidad a petición del respetable. A los lados, un Serrano en su gran año y Scaloni. Delante, los reyes del Racing: Zigic y Munitis. Empieza el juego.
Fuente: El Diario Montañes