martes, 16 de enero de 2007

El 'caso Vitolo', un escollo en el camino de Miguel Ángel Portugal

La situación de Vitolo en el Racing está siendo uno de los focos de polémica a lo largo de la presente temporada. No porque el jugador o el entrenador, las dos partes involucradas en el caso, hayan hecho declaraciones altisonantes o hayan lanzado mensajes malintencionados a la parte contraria. No. La polémica está en la grada de El Sardinero, en donde no se entiende que un futbolista que la pasada temporada tuvo un peso específico considerable en el equipo, en la presente campaña esté relegado a un papel totalmente secundario.

Vitolo fue en el pasado ejercicio uno de los pilares del Racing, tanto con Manolo Preciado en el banquillo, como cuando Nando Yosu tomó el timón del conjunto santanderino. Con ambos fue una de las referencias del equipo.

El centrocampista canario jugó un total de 33 partidos durante la pasada temporada, lo que le situó, junto a Melo y Pinillos, como el segundo jugador más utilizado, justo por detrás de Dudu Aouate, que disputó 37 encuentros. De hecho, fue titular en 30 de los 38 encuentros del campeonato. Es decir, Vitolo fue un elemento esencial en el dibujo táctico del conjunto santanderino y uno de los pilares -entre otros- sobre los que se asentó la permanencia.

Por contra, en la presente campaña, su situación ha dado un giro de 180 grados. Ha jugado un total de 15 partidos, de los cuales sólo en ocho saltó al terreno de juego como titular.

Estos números son fiel reflejo del radical cambio que ha dado la situación del centrocampista canario en el equipo.

Pero, al margen de números y estadísticas, quizá lo más problemático del 'caso Vitolo' puede ser el cisma que está propiciando entre los detractores y los defensores del futbolista, por un lado, y entre la afición -lógicamente los que consideran necesaria su presencia en el equipo- y los técnicos verdiblancos.

Su nombre, coreado

La ausencia de Vitolo de los equipos titulares en buena parte de las jornadas de este campeonato ha provocado cierto malestar entre un amplio sector del racinguismo, que considera que el jugador isleño debería ser un fijo en cualquier combinación que presentara el técnico del conjunto santanderino. Este malestar queda patente cuando, en los partidos de El Sardinero, el jugador abandona el banquillo para calentar en la banda. Sin ir más lejos, el domingo, en el partido contra la Real Sociedad, El Sardinero coreó su nombre cuando comenzó a ejercitarse en la banda a las órdenes del preparador físico. También lo hizo cuando saltó al terreno de juego, en el que estuvo apenas unos segundos, algo que tampoco entendieron muchos de los aficionados que acudieron al campo santanderino para disfrutar de la victoria de su equipo ante el conjunto guipuzcoano.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Desconocido @ 13:48 | 0 Comentarios | Enviar

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