domingo, 17 de diciembre de 2006
El Racing, en un pésimo encuentro, logró una importantísima victoria Rubén y Balboa lograron los tantos que dieron el triunfo al conjunto cántabro
En pocas ocasiones un equipo que juegue tan mal podrá volver a su casa con tres puntos más en su casillero. Pues bueno, exactamente eso es lo que le pasó ayer al Racing en Mallorca. Los de Miguel Ángel Portugal jugaron un pésimo encuentro pero regresaron a Santander paladeando el sabor de una victoria que sin duda supone un balón de oxígeno para un conjunto que veía como el descenso se aproximaba peligrosamente. Ahora, con tres puntitos más el Racing puede mirar con cierta tranquilidad hacia abajo.
El partido de ayer fue, además de malo, raro. El equipo santanderino, pese a contar con su once de gala, no fue el mismo de otros partidos. La seriedad defensiva que se pudo contemplar en otras ocasiones, ayer brilló por su ausencia. En el centro del campo más de lo mismo. Y arriba, ni la presencia de Munitis y Zigic hizo que las cosas variaran lo más mínimo. Vamos, que el equipo de Portugal volvió a ser ese conjunto falto de ideas y de capacidad goleadora y al que le sobran imprecisiones, dudas y errores, en muchos casos infantiles.
Desde el principio del partido se vio de forma clara cómo se iba a desarrollar el juego. El Mallorca, que tampoco hizo nada del otro mundo, tomó las riendas del encuentro. Lo tuvo fácil. Y es que por mucho que los racinguistas intentaran presionar, el centro del campo era un verdadero pasillo para que los de Manzano se aproximaran con cierto peligro a las inmediaciones del área de Toño. Y en una de esas llegadas cayó el gol del lado bermellón. Jankovic, ante la impotencia de los zagueros cántabros para despejar el balón, batió al meta alicantino con un disparo fuerte y centrado. El gol era el premio al empeño mallorquinista y al desacierto de los santanderinos.
Si con el marcador a cero el partido estaba realmente complicado para un inoperante Racing, con el tanto de Jankovic se puso un poco más cuesta arriba. Atrás el equipo de Portugal no daba demasiadas buenas sensaciones -las patadas al aire y los despejes fallidos alcanzaron cotas casi ridículas- y arriba lo de siempre. Si Zigic pilla una, hay alguna opción de que el Racing marque. Si no, parece totalmente imposible marcar. Y esto era lo que pasaba. El serbio lo intentaba, pero en unos casos por el acierto de los defensores y en otros porque los centros eran verdaderas pedradas, su éxito era nulo. El juego directo de los cántabros se desbarataba por momentos. Ni siquiera las estériles intentonas de Munitis -todas a años luz del área- daban el fruto deseado. Vamos, que el partido recordaba más al de hace una semana contra el Zaragoza que otros encuentros en los que al Racing sí le salieron las cosas.
Pero, tras el descanso, todo lo malo que había hecho el Racing durante los primeros 45 minutos quedó relegado a un segundo plano por el mayor empuje que mostraron los de Portugal. No era mucho, aunque sí lo suficiente como para que el Mallorca empezara a verle las orejas al lobo.
El control del juego estaba ahora en las botas de los jugadores verdiblancos y las conexiones entre Zigic y el resto de sus compañeros comenzaban a dar algún resultado positivo. Sólo esto fue suficiente para que los locales se mostraran incapaces de salir de su propio campo. Y fruto de este dominio llegó el gol de los cántabros. Un centro-chut de Serrano fue aprovechado por Rubén, libre de marca, para lograr el empate.
El gol dio al Mallorca todo un disgusto y la posesión del balón. El tanto del central madrileño dio un giro de 180 grados al partido. Eran ahora los de Manzano los que tenían el control del juego, mientras que el Racing confiaba todas sus posibilidades de victoria a alguna salida rápida de sus jugadores. Y la apuesta les salió bien. Cuando quien más y quien menos se conformaba ya con el empate, llegó el gol de Balboa. Serrano robó un balón que pasó a Munitis que, tras pelearlo con un defensa bermellón, logró enviárselo a Zigic para que éste se lo pusiera en bandeja a Balboa que batió a Prats. Ahí terminó un partido horrible, pero que supuso un triunfo más para los de Portugal. Quien lo iba a decir, pero lo cierto es que tres puntos son tres puntos.
EL DIARIO MONTAÑES.