El Racing salió con más intención de jugar que el Zaragoza. Óscar Serrano era un puñal por la banda izquierda. Las internadas del extremo cántabro desquiciaban a un Diogo incapaz de frenar al 'once' del Racing. Pero los grandes centros del zurdo se paseaban por el área de César ante la ausencia de los delanteros titulares de los santanderinos. Ni un voluntarioso Juanjo ni un perdido Balboa estaban siendo capaces de hacer olvidar a Zigic y Munitis.
Con el paso de los minutos, el Zaragoza intentaba hacerse con el dominio del partido, pero la fuerte y ordenada presión en el centro del campo de los de Portugal hacía imposible la fluidez característica en el juego de los de Luis Fernández. Sólo cuando lograban encontrarse Aimar y D'Alessandro se encendía la luz de los maños incapaces de de encontrar a Diego Milito y Sergio García, desaparecidos en combate en el primer acto.
Serrano seguía con su recital por la izquierda bombardeando constantemente el área del Zaragoza sin encontrar un artillero para terminar la faena. Colsa remató fuera desde treinta metros en el primer tiro del partido. Minutos después, Ponzio emuló al ex atlético con un tiro raso que se perdió por centímetros de la portería de Juanjo. Con el tiro del argentino se llegó al descanso.
El Zaragoza no perdona
Los segundos 45 minutos no prometían nada bueno. El Zaragoza se metió atrás dejando hacer al Racing, conscientes de la poca pólvora del conjunto cántabro. Juanjo pudo adelantar a los suyos, pero tras un gran control con el pecho, su tiro salió demasiado centrado a las manos de César. La ocasión del canterano pareció espolear al Zaragoza que no perdonó.
El Racing dejó pensar por primera vez a Pablo Aimar y el argentino lo aprovechó. El ex valencianista dejó solo a Diego Milito y éste, libre de marca, fusiló de tiro cruzado a Toño. El Zaragoza habría logrado en un instante lo que había buscado el Racing durante todo el encuentro.
Con los cántabros volcados en ataque llegó la sentencia de los maños. Ponzio se sacó un gran pase al hueco a Lafita que batió a Toño por bajo en el 'mano a mano'. Mayor efectividad imposible. Dos llegadas, dos goles. A falta de cinco minutos Diego Milito pudo aumentar la sangría, pero falló un penalti provocado por Lafita. La gran calidad en ataque de los de Luis Fernández había marcado la diferencia ante un Racing huérfano en ataque sin su peculiar dúo de delanteros.
Fuente:
Marca