martes, 21 de noviembre de 2006
El conjunto de Miguel Ángel Portugal depende casi exclusivamente del acierto de Munitis y de Zigic Ha terminado cinco partidos con su casillero a cero.
Sólo Mallorca, Osasuna y Real Sociedad presentan un peor balance ofensivo que el Racing después de las once primeras jornadas de Liga. Con ocho goles a favor, una cifra absolutamente pobre, el conjunto santanderino se coloca como uno de los peores del campeonato ante las porterías rivales y, como suele ocurrir en estos casos, esta escasez de eficacia se traduce en una posición delicada en la tabla clasificatoria, por encima de los puestos de descenso, pero con un margen más bien escaso.
Uno de los factores que sin duda tienen una repercusión determinante en los pobres números ofensivos del Racing es que ha dejado pasar cinco jornadas sin marcar ni un sólo tanto. El equipo de Miguel Ángel Portugal comenzó el campeonato de la peor forma posible, encadenando tres jornadas sin conocer la derrota y, lo que hizo que la situación fuera, si cabe, un poco más grave, fue que en estos tres encuentros el Racing no fue capaz de marcar ni un solo gol.
El equipo santanderino debutó como goleador en Tarragona, frente al Nástic, con el que se empató a dos tantos. El artífice del acierto del Racing fue Nicola Zigic, que despertó en un partido que su equipo tenía muy complicado -el segundo gol cántabro llegó en el tiempo añadido- para convertirse en la gran esperanza verdiblanca ante las porterías contrarias.
Esperanzas
El ariete balcánico elevó aún más las esperanzas de los aficionados racinguistas cuando apenas siete días después, ante un Celta que acostumbra a jugar mejor lejos de su casa que en Balaídos, consiguió poner por delante al equipo de Portugal. Pese a que, tras una desastrosa segunda parte de los cántabros, los jugadores vigueses acabaran empatando, el problema del gol parecía tener por fin una solución.
Este pensamiento se consolidó un poco más ante el Osasuna, en el Reyno de Navarra. Allí Zigic no marcó, pero provocó el penalti que permitió que lo hiciera Melo. Era la primera victoria de la temporada (en la jornada sexta) y el Racing comenzaba a asomar la cabeza desde el pozo del descenso.
Por su fuera poco, en el siguiente encuentro, ante el Espanyol, en Montjuic, apareció Munitis. El del Barrio Pesquero fue el autor del primer gol de los racinguistas y tuvo una participación directísima en el error de Chica, que marcó en propia puerta. Por supuesto, Zigic tuvo algo que ver en los dos tantos. En El Sardinero, contra el Valencia, otro gol de Munitis sirvió para que el Racing lograra la primera victoria ante sus aficionados.
Fin del idilio
Pero ahí terminó el matrimonio del Racing con el gol, ya que en Bilbao, ante un Athletic que jugó más de medio partido con un futbolista menos, y en casa, ante el Sevilla, que llegaba como líder del campeonato liguero, el conjunto santanderino fue incapaz de marcar.
Sí lo hizo el sábado, en el Bernabéu, por medio de Garay, aunque en este caso un tanto del Racing, por primera vez en esta Liga, sólo sirvió para maquillar el resultado final del encuentro, ya que no tuvo utilidad alguna para que los cántabros sumaran algún punto más a su poco poblado casillero.
Diario Montañés