Después de pasar apenas cuatro meses en el más absoluto de los ostracismos en el Racing, Rubén Castro podría hacer las maletas con el corto bagaje de 34 minutos jugados en el partido contra el Getafe en el Coliseo Alfonso Pérez para marcharse al Nástic de Tarragona, en donde jugaría a partir del próximo mes de enero.
El éxito de la operación implica que las cuatro partes que tienen algo que ver en el asunto lleguen a un acuerdo. Por un lado está el Racing, que es el club que en la actualidad dispone de la ficha del jugador, pese a que no está contando con él. Por otro, el Nástic, que el equipo que pretende reforzar su delantera con el jugador canario. La tercera parte implicada es el propio futbolista, que estaría dispuesto a cambiar de aires ante la evidente falta de oportunidades que está teniendo en el equipo cántabro. La última parte es el Deportivo, que es la entidad que posee los derechos del jugador y que, en la actualidad, ha cedido al futbolista al Racing.
En principio los tres primeros agentes de esta rocambolesca operación estarían de acuerdo en que llegara a buen término, de tal forma que sólo habría que conocer la disposición del Dépor a desviar la cesión del jugador desde Santander hacia Tarragona, algo que no parece que vaya a plantear demasiados problemas, dado que Rubén no cuenta para Caparrós.
La marcha de Rubén Castro, que desde el principio no ha entrado en los planes de Portugal -que ya dejó clara su postura cuando se negociaba la incorporación del futbolista canario al club santanderinos- pese a ser uno de los jugadores más destacados en los entrenamientos del equipo verdiblanco, implicaría una nueva cesión del Deportivo, esta vez al Nástic, después de que el Racing renunciara a los derechos que tiene desde el pasado mes de agosto.
Fuente:
El Diario Montañés