lunes, 30 de octubre de 2006
Sorpresa y euforia entre el personal a la salida de los Campos De Sport. De entre la niebla ha emergido el mejor Racing de la temporada, el de más oficio, capaz de borrar del mapa al colíder de la Liga con una lectura impecable del manual del modesto frente al grande: seguridad en defensa, agresividad en todo el campo y eficacia para aprovechar una de las pocas oportunidades que iban a presentarse en ataque. En resumen, un trabajado 1-0 de los de toda la vida, no uno de esos partidos de ida y vuelta de mucho trajín en el marcador en los que suele decidir la calidad individual de los equipos poderosos. Si el Valencia de Quique Sánchez Flores pareció tan espeso, si no justificó para nada su condición de aspirante al título nacional, incluso a la Champions, si Villa no fue esta vez el delantero más en forma de Europa, hay que concederle el mérito al Racing.
Cinco partidos sin perder, siete puntos en los tres últimos. Miguel Ángel Portugal, el entrenador que fue cesado todos los días durante dos semanas, obtiene recompensa a su entereza y recupera crédito. El equipo ha crecido en la medida que lo ha hecho un puñado de jugadores: Garay ha dado solidez y confianza al centro de la defensa (ahora sólo nos queda saber, de verdad, por qué no ha jugado durante tanto tiempo). Colsa y Antonio Tomás (y Vitolo, cuando le toca) llenan mejor el centro del campo y las acometidas de los rivales ya no son un paseo militar. Frente al Valencia hay que consignar el mayor aporte del hasta ahora ausente Scaloni y el acierto de Toño en el único lance trascendental al que hizo frente. Eso es lo que necesitamos de un portero.
La buena sociedad Zigic-Munitis ya no es noticia pero constatamos el salto de calidad del futbolista del Barrio Pesquero, llamado a ser de nuevo el buque-insignia del Racing. Despliega su juego, su coraje y su potencia en todas las zonas de medio campo hacia adelante y llega a tiempo para marcar (dos goles y medio frente a Espanyol y Valencia). Como Munitis juega con libertad, por el centro, por la derecha o por la izquierda, se nota menos la principal carencia del Racing, las bandas. Una asignatura pendiente para Miguel Ángel Portugal.
EL DIARIO MONTAÑES