Después de más de una temporada, con la amenaza en el aire de acudir a los tribunales de justicia, tras horas de conversaciones estériles, ayer, en la comida que celebraron en un restaurante santanderino las directivas del Racing y del Valencia, el 'caso Regueiro' quedó zanjado.
Recordemos. El jugador uruguayo se marchó del Racing al Valencia con la carta de libertad bajo del brazo, aunque en virtud de un acuerdo alcanzado esa misma temporada por todos los clubes de Primera -excepto el Barcelona- el equipo levantino estaba en la obligación de abonar al cántabro una cantidad próxima a los 1,2 millones de euros. Pero el Valencia se agarró entonces al fulgurante paso de Regueiro por un equipo uruguayo tras su marcha de Santander. Era algo así como una trampa para evitar el pago. El Racing, en cualquier caso, lo tenía claro. Todos los informes jurídicos que manejaba le llevaban a una misma conclusión: El hecho de que Regueiro pasara por el equipo de su país antes de llegar al Valencia no eximía a los levantinos de pagar. Aahí comenzó el litigio.
El Racing acudió a los tribunales y empezó a pelear por hacer valer los derechos que, a su juicio, tenía. Pero ni por esas. El Valencia se había cerrado en banda y no soltaba el 1,2 millones de euros que se le reclamaban. Ayer, para poner fin a este culebrón, los responsables de ambos equipos, con mesa y mantel de por medio, alcanzaron un acuerdo supuestamente beneficioso para todas las partes. El Racing renunciaba a parte de la compensación que el Valencia debería abonarle, mientras que el conjunto levantino le concedía una opción preferencial para la cesión de jugadores, cuya ficha correría a cargo del equipo 'Ché'.
Fuente:
El Diario Montañés