lunes, 18 de septiembre de 2006
Magnífico aspecto, pese al la Liga de Fútbol Profesional
El Barça siempre es el Barça. Y si se encuentra en el magnífico momento por el que está atravesando, más todavía. Ayer, El Sardinero, pese al cambio de fecha impuesto por la Liga de Fútbol Profesional, presentaba un ambiente de los que pueden considerarse de gala. Y es que no en muchas ocasiones se supera la barrera de los 19.000 espectadores. 19.241 exactamente fueron los que presenciaron el partido.
Junto a los fieles racinguistas de todos los partidos, estaba en esta ocasión un buen número de aficionados culés que aprovecharon la visita liguera de los azulgranas para disfrutar de sus ídolos un poco más de cerca.
Poco importó que en el aeropuerto y en el hotel de concentración los azulgranas se mostraran un poco más 'bordes' de lo que cabría esperar. Los hombres de Rijkaard recibieron el cariño de un campo que, como siempre que uno de los dos grandes visita Santander, divide su corazón. Por un lado, están los seguidores verdiblancos, por otro, los culés.
Unos y otros no pararon de animar durante los 93 minutos que duró el partido. Y lo hicieron sin roces, dentro de la más absoluta normalidad y eso que, como siempre en estos casos, las banderas verdiblancas estaban mezcladas con las azulgranas, algo que ya ocurrió en los prolegómenos del partido, cuando los numerosos niños que optaron por el Barça para tener una foto de recuerdo lo hicieron vistiendo la camiseta del conjunto santanderino.
Tampoco hubo excesivos problemas sobre el terreno de juego. Ni siquiera los gritos contra Samuel Eto'o, habituales en las últimas temporadas, y que ayer quedaron reducidos a unos instantes tras un encontronazo con el racinguista Vitolo, pasaron ayer de ser meras anécdotas que ni siquiera se vieron reflejados en el acta de Velasco Carballo. También tuvo su ración de gritos el canterano catalán Oleguer, que recibió una sonora pitada cuando sustituyó a Puyol en la segunda parte. Pero pronto se olvidaron los aficionados racinguistas del central, que no volvió a ser increpado ni una sola vez más.
EL DIARIO MONTAÑES