lunes, 18 de septiembre de 2006
El Racing es el nuevo colista de Primera tras la derrota ante el Barcelona El equipo de Portugal sigue sin marcar ni un solo gol, pese a que ayer ya jugó Zigic
Jugar como el Sevilla para tener opciones de ganar al Barcelona. ¿Ja! Vamos, que ni en el mejor de los sueños del más optimista de los aficionados racinguistas. Y es que había que ser eso, muy optimista, para soñar con un resultado diferente al que ayer reflejaba el marcador de El Sardinero al finalizar el Racing-Barcelona. El equipo catalán, una verdadera 'apisonadora' para los de Miguel Ángel Portugal, hizo lo que quiso en todo momento con los cántabros. Dio mil y un toques en todas y cada una de las zonas del campo, dispuso de innumerables oportunidades para marcar y vio como, salvo en los primeros quince minutos, nadie inquietaba su portería. El Sevilla le metió tres a los catalanes en la final de la Supercopa de Europa y ayer esos mismos jugadores que volvieron goleados de Mónaco le endosaron también tres goles al Racing. Y gracias, porque pudieron ser cuatro, cinco, seis vamos alguno más.
Y hablando de goles, ¿qué importancia tienen! Ayer, cuando mejor lo estaba haciendo el Racing y después de que los cántabros dispusieran de tres buenas ocasiones para ponerse por delante en el marcador -los optimistas estaban todavía en su salsa-, un fallo de Toño ante un disparo lejano y sin demasiado peligro de Eto'o hizo que el partido diera un giro de 180 grados. El gol del Barcelona acabó de un plumazo con el equipo de Portugal que hasta ese momento tenía el partido controlado y estaba haciendo las cosas lo suficientemente bien como para tener a todo un Barça si no contra las cuerdas, si en una posición vulnerable, que no es poco.
Pero el gol culé echó todo por tierra. Como si los cántabros consideraran que el encuentro estaba ya acabado, como si pensaran que era imposible darle la vuelta al marcador, desaparecieron del partido, que se convirtió en un rondo para los catalanes. La buena presión del primer cuarto de hora, las salidas con velocidad, eran ya sólo un recuerdo. Ahora era el Barcelona el que se paseaba a sus anchas por El Sardinero.
Cada jugada del equipo de Rijkaard se convertía en una lista interminable de toques y, lo que es peor, cada vez estas acciones tenían lugar más cerca de Toño.
Ante esta situación, lo más lógico era pensar que el segundo tanto culé iba a llegar en cualquier momento. Una buena salida de Toño ante Eto'o y un disparo alto de Messi tras un nuevo error del portero verdiblanco a punto estuvieron de convertir en realidad ese pensamiento lógico. Pero no fue así por suerte para un Racing que ni siquiera fue capaz de aprovechar los regalos que el Barça le estaba haciendo. Al contrario. Los hombres de Portugal parecían empeñados en devolver el presente a los de Rijkaard y apenas les incordiaban en sus ronditos y les permitían hacer el juego de toque y toque y pase al hueco que tanto gusta a los azulgranas.
Esta situación llegó a niveles casi grotescos en el inicio de la segunda parte. Los jugadores del Barça tenían el balón con total comodidad sin que ni uno solo de los del Racing se acercara para incordiar. Parecía que los hombres de Portugal bien daban el resultado por bueno, bien se sentían totalmente incapaces de superar a un grandísimo rival. Pero, quizá por orgullo, o por sentirse responsables ante un público que no dejó de animar en ningún momento, los jugadores del Racing volvieron a meterse en el partido. No hicieron nada del otro mundo, pero por lo menos lo intentaron. Los del Barça comenzaron a sentir la presión de los racinguistas, que adelantaron las líneas en busca de un gol que, finalmente, no llegó. Bueno, al menos para el Racing, porque para el Barcelona lo hizo en dos ocasiones. Una, tras una jugada en la que Giuly, con la pasividad de la defensa, batió a Toño. Otra, tras un penalti marcado por Ronaldinho con Melo cubriendo el puesto del expulsado Toño.
Al final, el marcador de El Sardinero reflejaba un 0-3 que dejaba al Racing hundido en el último puesto de la clasificación, con cero puntos y con igual cifra en su casillero de goles a favor. Ya se ha tocado fondo y sólo se puede mejorar pensará el aficionado optimista. Habrá que esperar para ver si tiene razón.
EL DIARIO MONTAÑES