lunes, 28 de agosto de 2006
El Racing cayó derrotado ante el Atlético de Madrid en el inicio de la Liga y evidenció que necesita un delantero que le aporte mayor efectividad ante las porterías rivales
Racing, 0 - At. Madrid, 1
Los errores se pagan en forma de puntos. Esta máxima, que podría parecer que está extraída de la campaña de la Dirección General de Trafico sobre el nuevo carné, tuvo ayer su expresión más clara en el partido que el Racing perdió ante el Atlético de Madrid. El equipo de Miguel Ángel Portugal, que no jugó un mal encuentro para comenzar la Liga, evidenció que ante la portería contraria tiene serios problemas. Ni Juanjo, ni Aganzo, ni Balboa ayer en el Racing no parecía que hubiera nadie capaz de batir a un Leo Franco que, por otra parte, ofreció un recital de paradas y que permitió que los 'colchoneros' comenzaran el campeonato con una victoria.
El equipo santanderino sucumbió ante un Atlético que se impuso con total claridad y consiguió colocarse por delante en el marcador en los primeros minutos de juego. Los de Aguirre dieron un aviso por medio de Petrov y, apenas un minuto después, sentenciaron gracias al acierto de Fernando Torres. Las cosas se ponían mal para el equipo de Portugal que, sin embargo, no se descompuso y, tanto por la propia insistencia, como por el empeño del Atlético de encerrarse en su propio campo y de encomendarse a una contra que nunca llegó, poco a poco fue tomando las riendas del partido.
Se impuso en el centro del campo, quizá la zona en que mejor rindió el Racing, y controló las escasas acometidas de los madrileños en lo que a las tareas defensivas hace referencia. Pero ahí se acabaron las virtudes de los hombres de Portugal.
La buena circulación de balón que nacía justo en la frontal del área de Toño gracias a un activo Colsa y que se prolongaba hacia las dos bandas, en las que tanto Melo como Cristian Álvarez ofrecieron una buena imagen, moría demasiado lejos de la portería de Leo Franco y cuando se aproximaba al argentino, los delanteros verdiblancos se encargaban de desbaratar cualquier ilusión que se pudiera hacer la grada.
Más de lo mismo
El Racing parecía una copia del de la pasada temporada, o del de la anterior era un equipo que se desenvolvía más o menos bien lejos de la portería del rival, pero que cuando llegaba al área contraria, sacaba a relucir todas sus carencias.
Ni uno de los centros al área del Racing encontraron rematador. No acertó Oriol, que a punto estuvo de conseguir el empate al rematar de cabeza un córner sacado por el interior argentino. Juanjo, con un tiro al larguero en una acción inocente, y Munitis, con un remate que tampoco puso en demasiados aprietos a portero 'colchonero' agotaron el cupo de ocasiones racinguistas en la primera mitad.
Sin embargo, el juego del equipo mantenía viva la ilusión de los aficionados y más cuando Seitaridis fue expulsado apenas unos minutos antes de llegar al descanso. Con un rival mermado y con el aliento del numeroso público que ayer se dio cita en El Sardinero las cosas se pusieron bien para el Racing. Estaba jugando de una forma aceptable, el rival tenía un futbolista menos y, además, no creaba demasiados problemas en ataque. Con este panorama, que llegara el gol de los de Portugal parecía cuestión de tiempo.
Sin acierto
Pero no, no era tiempo lo que el Racing necesitaba -tuvo 45 minutos para poder marcar un gol-, lo que necesita es acierto. Ni siquiera se puede apelar a la suerte como factor determinante, ya que fallar una ocasión -o dos, o tres- puede ser cuestión de fortuna, pero ser incapaz de meter un gol -esa impresión dio ayer el Racing- es cuestión de calidad en los últimos metros y de precisión ante la portería rival. Y ni una cosa ni otra demostró tener ayer el conjunto verdiblanco.
Primero fue Cristian Álvarez el que con un buen remate de cabeza pudo marcar. Juanjo tampoco acertó. Después, el turno le llegó a Balboa, que también falló al rematar fuera un buen centro de un siempre activo Munitis. Repitió el jugador cedido por el Real Madrid con un tiro desde la frontal, cuyo rechace tampoco acertó a convertir en gol Aganzo. Nada. En fin, que no era cuestión de tiempo, el problema estaba en el acierto. Mientras que el Atlético tuvo dos ocasiones y metió una, el Racing tuvo un cien por cien de fallos y con este panorama el partido no podía acabar más que con una derrota para los cántabros que vieron como, sin hacer nada del otro mundo, el Atlético les birló tres puntos.
No fue por superar la tasa de alcoholemia -el Racing dio muestras de sobriedad-, ni por correr de forma alocada -tuvo paciencia y no se precipitó-, fue por ineficacia, por las evidentes carencias ofensivas por lo de siempre. El Racing perdió tres puntos por tener un vehículo -equipo- con peor puesta a punto que el rival y, sobre todo, sin los extras -goleadores- que cualquier otro conjunto de la Primera División tiene.
Últimos días
Para solucionarlo, el Racing vuelve, como en el partido de ayer, a disponer de tiempo, apenas cuatro días. Sólo habrá que ver si en este caso los dirigentes del club están más acertados que sus delanteros y atinan con el fichaje de un jugador que garantice un mayor porcentaje de acierto ante las porterías rivales que los que en la actualidad tiene Portugal a sus órdenes.
EL DIARIO MONTAÑES