Al Racing se le empieza a acumular el trabajo. Mientras los nuevos dueños del club están aún asentándose en el puesto y el entrenador, recién llegado, intenta ponerse al día a marchas forzadas, dispuesto a trabajar alrededor de un proyecto misterioso que parece haber sido diseñado más por empresarios que por técnicos de fútbol, llega la hora de las despedidas. Cinco jugadores de la primera plantilla terminan contrato este mes, sin que se sepa nada todavía de los posibles recambios o de las hipotéticas renovaciones. Lo deportivo permanece en un segundo plano.
Las dos personas que mejor conocimiento tienen ahora del equipo, Nando Yosu y Jesús Merino, han sido enviados a Brasil, sin ningún objetivo específico: sólo volver a ver lo que ya habían visto y, como mucho, regresar con alguna propuesta. Dicho de otro modo, quien está llamado a ser «la piedra angular» del edificio deportivo en el nuevo Racing, acaba trabajando de ojeador, viendo partidos en Sudamérica.
Juan Ramón López Caro, en su presentación como nuevo preparador del Racing, ya avanzó que posee un conocimiento exacto de toda la cantera del Real Madrid, donde ha servido durante los últimos años, y también de la del resto del país, a pesar de que ese saber no es suficiente como para efectuar un diagnóstico del estado actual del conjunto santanderino.
Cuerpo técnico
No obstante, y antes de que el lebrijano meta mano al equipo, siempre colaborando con Nando Yosu, con quien, como ya ha advertido, no quiere rivalidades, debe organizar su propio cuerpo técnico. Asegura López Caro que no hay acuerdo alguno para que el Racing contrate a quien ha sido su mano derecha durante sus años en el club blanco, Juanjo Maqueda. Pero no hay duda de que ésa es una de las más claras opciones, sobre todo porque el despido, aparentemente improcedente, de Raúl Ruiz, segundo con Manolo Preciado, deja el terreno despejado.
Bajas
Con todas estas tareas pendientes, algunos futbolistas ya están haciendo las maletas. La ausencia de algunos ni se notará, como son los casos de Pablo Casar o de Wilfried Dalmat. El defensa canterano pagó su actitud remolona a la hora de renovar y se esfumó del equipo. Su destino parece vinculado a Piterman, aunque con el Alavés en Segunda resulte menos apetecible. En cuanto a Wilfried Dalmat, no parece que se vaya a llorar su ausencia. Su hermano Stephane se le trajo consigo, y ahora le toca a él llevárselo.
El doctor Alfaro es otro de los que se despiden. Cumplió más o menos con lo que se esperaba de él, aunque es probable que la directiva del club no se mate por retenerle. Siempre es posible parchear la defensa.
En la delantera hay más problemas. Primero, porque se va Antoñito que, aunque no tuviese su gran año, sí fue capaz de convertirse en el pichichi del equipo. Se quiso atajar la flojera goleadora contando con otro ariete, Pinilla, que defraudó. En cualquier caso, es el material de que se disponía y que ahora se desvanece.
El canterano Juanjo y un Aganzo recién operado y a quien la afición no traga, son los únicos delanteros con que cuenta en este momento el equipo. El Racing tiene mucho que hacer.
Fuente:
El Diario Montañés