miércoles, 26 de abril de 2006
Mantuvo una reunión con los jugadores en El Sardinero y, después, comió con la plantilla Hoy, junto a Jesús Merino, dirigirá el primer entrenamiento del equipo en La Albericia
F. FERNÁNDEZ-CUETO/SANTANDER
Una de las mayores preocupaciones de Nando Yosu, tal y como dejó claro el pasado lunes en su presentación, es el escaso margen de tiempo que tiene para poder sacar al equipo de la delicada situación en que se encuentra. Y ante esta premura, lo mejor es ponerse cuanto antes manos a la obra.
Ayer mismo, pese a que los jugadores, en principio, iban a disfrutar de una jornada de descanso, el nuevo técnico les citó en las instalaciones de El Sardinero para tener una primera toma de contacto con ellos. Fue una reunión informal en la que Yosu volvió a encontrarse con algunos de los futbolistas que ya ha tenido a sus órdenes en situaciones similares y, además, se pudo presentar a los jugadores llegados este año al club, con los que apenas ha tenido contacto.
Después de tomar un café junto a algunos de ellos, Yosu, acompañado por Merino y por el resto del cuerpo técnico, se reunió en el vestuario con los futbolistas, reunión en la que también estuvo presente el presidente de la entidad, Manuel Huerta. En esta reunión, al margen de las ya mencionadas presentaciones, el técnico de Munguía les dejó claro cuáles son sus pretensiones -trabajo, compromiso y esfuerzo- y cuáles son sus aportaciones -experiencia, serenidad y ayuda-. Bajo estas premisas, Yosu tratará de hacer realidad lo que en otras ocasiones ya ha conseguido, que el equipo conserve la categoría. En este sentido, Yosu avanzó algunas de las claves del equipo de aquí a que finalice la temporada. «Hay que ser un equipo difícil de batir y que vaya buscando la victoria y haciendo un sobreesfuerzo», dijo el 'nuevo' técnico racinguista, que aseguró además que por el momento se limitará a entrenar y a conocer el profundidad el equipo y, si lo considera necesario, hacer posteriormente algunas variaciones: «Cuando estemos entrenando y hagamos las cosas que yo deseo que se hagan, podría hacer algún cambio».
Sobre el recibimiento que le había dispensado la plantilla, Yosu reconoció que «ha sido bueno, como había varios del año pasado a otros no les conocía y no he tenido trato con ellos desde que llegaron». El entrenador dijo además que «los jugadores van a tener la libertad suficiente como para hablar conmigo y cualquier problema que tenga o cualquier circunstancia que no les favorezca podrán decírmela», algo que fue ratificado por uno de los capitanes, José Moratón, que aseguró que «nos ha dado ánimos, porque somos los jugadores los que tenemos que sacar esto adelante, y que vamos a tener todo su apoyo y su confianza, que le vamos a tener como un entrenador y como un amigo».
Para acabar, una comida
Posteriormente, y cumpliendo otro de los rituales habituales en el modus operandi de Yosu, jugadores y técnicos acabaron celebrando en el Hotel Chiqui una comida de 'hermanamiento' con la que se perseguía hacer grupo, algo que a estas alturas y en la situación en que se encuentra el Racing parece absolutamente necesario.
EL DIARIO MONTAÑES.