lunes, 27 de marzo de 2006

Un puntito y gracias

El Racing tuvo que conformarse con un empate ante un Zaragoza que se mostró muy superior y que pudo haberse llevado la victoria Aouate, con cuatro intervenciones magistrales, fue decisivo para que el equipo santanderino sumara un punto en El Sardinero


Ni jugando con un once más destinado a la contención que a otra cosa, ni haciéndolo tras el descanso con un equipo teóricamente más ofensivo. El Racing ayer naufragó estrepitosamente ante un Zaragoza que pudo haberse llevado el partido con total comodidad pero que, para alegría de los cántabros, dejó que el equipo de Manolo Preciado sumara un punto, lo único positivo que puede extraerse de un partido, como otros muchos de los disputados esta campaña en El Sardinero, muy malo.

El conjunto de Preciado estuvo, como casi siempre, bien colocado sobre el terreno de juego pero ahí acabaron sus virtudes. Bueno, ahí exactamente no, y es que Aouate volvió a dejar claro que es un baluarte importantísimo para este equipo. Al margen de estos dos aspectos, nada de nada. Ni con un delantero, ni con dos. Ni con el trivote, no con sólo dos en el centro absolutamente nada.

Nada en ataque, donde Antoñito, desaparecido como hace unos días ante el Betis, estaba aislado y sin posibilidad de recoger ni siquiera uno de los escasísimos balones que perdió la zaga maña. Nada en el centro del campo, en el que, por mucho que hubiera un gran número de efectivos, nadie era capaz de tomar las riendas del juego, sólo Damiá lo intentó por su banda con algo de acierto, el mismo que le faltó en el remate en un par de ocasiones. Y apenas nada en defensa, la línea menos mala en la jornada de ayer.

Con este panorama, nadie podía pensar que el Racing obtendría algo mejor que un empate y ni siquiera esto dependía de los hombres de Preciado, ya que el Zaragoza daba la impresión de que a nada que apretara, podría llevarse el partido.

Los aragoneses se limitaron a esperar a que el Racing, lento en exceso y empeñado en utilizar el eterno vicio de los pases en largo desde la defensa, perdiera el balón en el centro del campo para tratar de sacar partido de la velocidad de sus atacantes. No lo hicieron, en buena medida, gracias a que Aouate estuvo de nuevo en su papel de salvador al sacarle dos disparos a bocajarro a Sergio García y otro no menos peligroso a Diego Milito.

Cambio radical

El Racing fue durante toda la primera parte incapaz de aproximarse con peligro a la portería de un aburrido César y esto obligó a Preciado a tirar la casa por la ventana y hacer una apuesta mucho más ofensiva tras el descanso. Dejó a Regragui y a Antonio Tomás en la caseta para dar un nueva oportunidad a Pinilla y a Melo y, a su vez, otorgar al equipo una mayor capacidad ofensiva. Pero como en la primera parte, nada de nada, incluso fue el Zaragoza, que también había apostado por la velocidad de Ewerthon, el que tomó de forma definitiva las riendas del partido y el que dispuso de las mejores ocasiones para haberse llevado los puntos en juego. Y es que con el partido abierto, los maños impusieron la incuestionable calidad de su plantilla.

La soledad del delantero

Si Antoñito estuvo solo en la primera mitad, en la segunda encontró la compañía de Pinilla. Ambos, y posteriormente Juanjo, vieron desde lejos como sus compañeros trataban de frenar las cada vez más numerosas acometidas de los de Víctor Muñoz mientras eran incapaces de enviarles un balón en condiciones. Y es que ayer no era el día de Melo, que se dedicó a hacer la guerra -contra los rivales y contra el público- por su cuenta, ni de Vitolo y Casquero, que bastante tenían con impedir que los zaragocistas llegaran aún con más comodidad a las inmediaciones de Aouate -de nuevo providencial con sus intervenciones-, ni de Jonatan, fundido cuando todavía quedaba media hora de partido. Con este panorama, el Racing no podía aspirar a nada que no fuera acabar tal y como había empezado, con el empate a cero en el marcador, aunque para eso Pablo Alfaro y el portero israelí tuvieran que emplearse a fondo en varias ocasiones.

Alivio final

Al final, y tras algún que otro susto, el Racing pudo respirar aliviado por el punto sumado y por los malos resultados de los equipos que se encontraban por debajo de él en la tabla clasificatoria. Y es que en esta apretada Liga el Racing parece tener la fortuna de que hay equipos que lo están haciendo mucho peor que él. Así que habrá que esperar que los de los puestos de descenso no mejoren, porque lo que por el momento parece imposible es que el Racing sí lo haga. Al menos, en El Sardinero, porque lo que es fuera veremos el próximo domingo en Riazor.

EL DIARIO MONTAÑES.
Publicado por Cerredo @ 7:15 | 0 Comentarios | Enviar

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