viernes, 24 de marzo de 2006

Una coartada para perder en Sevilla

Garay se cae del equipo un par de horas antes del partido, Cristian Portilla se rompe en la primera carrera, a Pinillos le manda a la ducha a los 29 minutos su 'amigo' Velasco Carballo con una de esas tarjetas rojas que los árbitros sólo hacen ondear con el viento a favor. Con menos que eso se han escrito lagrimosas crónicas sobre el infortunio en el fútbol. Habrá quien se conforme con lamentar el rigor de las desdichas que fue el Racing en Sevilla; a mí me parece que los percances ya citados, incluso las bajas de Antonio Tomás y Pinilla, construyen una dudosa coartada para justificar una derrota prefigurada desde el primer minuto de juego.

Es cosa sabida lo difícil que resulta mantener la tensión dos partidos seguidos. El Racing liberó tanta adrenalina el domingo ganando al Valencia, (por no hablar de los demás resultados) que saltó al Ruiz de Lopera acunado por un nirvana mortal de necesidad. Sólo así se explica que en el primer tiempo Edú rematase a gol cinco veces, cinco, en el área pequeña o en sus inmediaciones, en medio del despiste de una de las defensas más eficaces de la segunda vuelta, con o sin Oriol. Sólo así se entiende que Joaquín o Dani pareciesen jugadores en plena forma o que Assunçao se le notase muy poco tan larga ausencia.

Luego, claro, la cosa llevaba mal arreglo. Si a estas alturas de la temporada al Racing (y a otros muchos equipos) le cuesta mantener el tipo en los segundos tiempos de domingo a domingo, para qué hablar cuando se juega también en miércoles, con uno menos y Damiá sacrificado en el lateral. Una pena, porque el Betis estaba también fundido y tan lleno de miedo que hasta se notaban los temblores por la televisión. Preciado eligió cuidar el físico y refrescar el equipo, la opción es respetable, pero cuando dejaron el campo Antoñito y Melo, pareció una rendición. Cuando falla el equipo, sólo queda el talento individual. El sevillano acredita más gol que nadie en el Racing pero no le sobra la confianza del equipo técnico. El brasileño lleva tiempo haciendo méritos para el banquillo, y sin embargo, en una situación de emergencia como la del miércoles, tal vez no hubiera sido mala idea darle un poco más de margen. Quién sabe si hubiera plasmado sobre el pasto del Ruiz de Lopera la jugada que tiene en la cabeza desde la pretemporada.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 23:13 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario