lunes, 20 de marzo de 2006
El Racing rompe la buena trayectoria del Valencia con una victoria lograda gracias a su eficacia goleadora y al orden defensivo El equipo de Preciado remonta posiciones en la tabla, se acerca a la permanencia y se congracia con la afición de El Sardinero
J. A./SANTANDER
Hasta el buen tiempo acompañó ayer al Racing, que logró su objetivo de ganar en casa al peor rival posible, el Valencia, sumar tres puntos y traspasar la frontera de los treinta puntos y, sobre todo, reconciliarse con su sufrida hinchada.
Una defensa más o menos organizada, un esquema de juego valiente y atractivo y, sobre todo, una eficacia nunca vista este año a la hora de aprovechar las oportunidades, fueron las claves que valieron la victoria para el conjunto santanderino. Ésas y el desmayo con que saltó al césped el Valencia, un rival que sumaba 16 jornadas sin perder y que ayer se presentó de rebajas.
Preciado insistió con su 4-1-4-1 y el equipo que cayó con honra en el Calderón, aunque esta vez optó por Serrano en vez de Cristian Portilla, algo tocado. Para neutralizar a los de Sánchez Flores decidió defender arriba con un Vitolo especialmente pegajoso y empeñado en entorpecer cualquier progresión valencianista.
Después de gastar el primer cuarto de hora conociéndose, sin nada que pueda llamarse dominio del Racing o del Valencia, una genialidad de Damiá adelantó a los de casa. El extremo consiguió robar un balón a la defensa a base de fuerza, plantarse solo frente a Butelle y, con mucha calma, solucionar el mano a mano con un toque de derecha y otro de izquierda.
Aparte de eso, la primera parte no ofreció más alicientes. Un Valencia a falta de vitaminas y, sobre todo, de Aimar, permitía al Racing corretear con el balón. Demasiada responsabilidad para los de casa, con Preciado en el exilio, que buscaban sin más éxito otro momento de inspiración como el del 1-0.
Cambio de juego
Sánchez Flores, harto ya de la ración de 'frescura' que él mismo se sirvió, tuvo que rendirse a la evidencia y dio entrada a Aimar tras el descanso. En un par de minutos demostró que era una decisión acertada.
Pero, mientras el Valencia trataba de recomponerse, llegó el 2-0. De forma totalmente imprevisible Ayoze logró redimirse de una tarde horrorosa y marcar con un saque de falta a unos metros de la frontal del área de Butelle.
Ya no quedaba otra solución para los aspirantes a subcampeones que lanzarse adelante, después de ese segundo tanto que les sorprendió con el paso cambiado, y a eso se dedicaron ayudados con el empuje de los recién incorporados Angulo y Hugo Viana. El portero del Racing, Aouate, se preocupó de echarles la mano que les faltaba cometiendo un penalti tontísimo al arrollar a Mista en el área. Villa se encargó de convertirlo en gol en dos tiempos, tras rematar el rechace del israelí.
Otra vez nervios
Ese recorte de distancias por parte del Valencia se parecía demasiado a la película que tantas veces han visto los aficionados en los Campos de Sport esta temporada, y los 15.000 espectadores tuvieron que aguantar la respiración hasta el pitido final.
Afortunadamente, ayer no era el día de Quique Sánchez Flores ni de su gente, y pocos méritos hicieron para ganarse la igualada. Precisamente fue el propio Aouate quien se encargó de desbaratar su mejor oportunidad, cuando atajó un buen disparo de Villa.
EL DIARIO MONTAÑES.