martes, 14 de marzo de 2006

El Racing, ante el final de la Liga

Saltan las alarmas tras los resultados del domingo y arrecian las descalificaciones de Manolo Preciado en los mensajes que llegan a los programas deportivos de la radio. Hay críticas que llegan a reclamar la cabeza del entrenador y que me suenan un poco ventajistas. Se entiende la decepción por no ganar en casa pero, ¿es un pecado imperdonable perder fuera por primera vez desde el 27 de noviembre (frente al Barcelona, 4-1), por la mínima ante un rival en racha como el Atlético de Madrid, merced a un penalti inexistente y un arbitraje francamente casero?

Claro que se pudo hacer mejor en el Calderón. El planteamiento impecable del primer tiempo no se tradujo en goles y se requebrajó en el segundo por el cansancio de los jugadores y cierto desorden táctico que quizá algunos cambios más tempraneros pudieron haber corregido. Pero el Racing todavía trataba de tú al Atleti cuando los de negro decidieron festejar el 'Día del Árbitro' al modo tradicional: corriendo en auxilio del más poderoso.

Bien, el Racing de Preciado perdió y sigue navegando en el proceloso 'mar de las angustias' con el Espanyol de Lotina, la Real de Arconada, el Mallorca de Manzano, el Athletic de Clemente, el Alavés de Piterman, el Betis de Serra Ferrer, el Cádiz de Espárrago y el Málaga de Hierro. Con ventaja para el Racing en siete de los ocho casos. No hagamos que la situación parezca más grave de lo que ya es.

El Racing tiene en este final de Liga valores importantes: una defensa consistente, un buen sistema de contención y muchos hombres útiles para las variantes tácticas y para cubrir eventualidades. Tiene también una carencia trascendente: le falta gol. Pinilla no es, de momento, un 'killer' del área. Antoñito sale la última media hora y casi no entra en juego. Melo todavía no ha explotado su capacidad para la ruptura en vertical y el juego aéreo. Se precisan muchas ocasiones por cada gol y habrá que crearlas. Sobre todo en casa, la obligación de incrementar la presencia en ataque sin descuidar la seguridad defensiva someterá a examen la capacidad física del equipo y el manejo del banquillo.
Publicado por Cerredo @ 7:12 | 0 Comentarios | Enviar

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