miércoles, 22 de febrero de 2006

El Racing encuentra en Piterman a su mejor aliado ante la visita al Alavés

El presidente del club vitoriano llama «subnormales y borrachos» a los aficionados críticos con su gestión apenas cinco días antes del trascendental partido contra el que fuera su equipo

«Siempre va un borracho o un subnormal que se pone detrás del banquillo, y no solamente aquí, en Vitoria, sino también fuera, no puedes hacerle caso a esta gente». Esta es la respuesta de Dmitry Piterman a las críticas que está recibiendo de buena parte de la afición del Alavés, que, como en su día hiciera la del Racing, prepara una protesta masiva para recriminar al presidente alavesista su actitud.

Y es que las peñas del club vasco ya están hartas. El pasado lunes, acordaron manifestarse antes del partido contra el Racing bajo el lema 'Somos el Alavés, Dmitry fuera' para, posteriormente, entrar a Mendizorroza diez minutos después del inicio del encuentro. En los minutos finales, volverán a pedirle al ucraniano que se vaya, algo que parece sumamente complicado de conseguir.

Con tranquilidad

Pero a Piterman, esta amenaza no parece quitarle el sueño. El presidente-entrenador aseguró que no tiene «preocupación alguna por ello, ni consideración incluso, porque todos aquellos que van a protestar se mueven por ciertos intereses, ya que no son socios o accionistas del club, sino sólo abonados que pagan una media de 250 euros al año por presenciar los partidos del equipo».

«Así que no voy a cambiar mi modelo a la hora de gestionar el club porque para eso soy el accionista mayoritario, y los que son sólo abonados no tienen derecho, por ley o por obligación, para cambiar nada del día a día de la entidad deportiva», añadió el presidente alavesista.

El ex mandatario del Racing recalcó que «no se puede ir por la vida escuchando lo que digan otras personas». «Estos no son aficionados, sino que son obsesionados, ya que no tienen nada más que hacer en la vida, y por eso bajan ahí e insultan a la gente (del club)», remarcó.

Quizá Piterman esté ya acostumbrado a que los aficionados de sus equipos le muestren su disconformidad con su gestión. En Santander ya le ocurrió. Apenas cuatro meses después de que tomara las riendas del club santanderino, el ucraniano tuvo que soportar la inmensa tarjeta roja que le mostró El Sardinero.

A río revuelto

Todo este ambiente de crispación que rodea al Alavés puede ser aprovechado por el Racing de Manolo Preciado. Los cántabros, que están ofreciendo su mejor rendimiento en los partidos que juegan lejos de El Sardinero, tratarán de aprovechar el desconcierto que ha supuesto la salida de Juan Carlos Oliva del banquillo del Alavés, para recuperar la senda de la victoria perdida ante el Athletic el pasado domingo en El Sardinero.

La máxima expresión de este desconcierto es la actitud crítica que la plantilla del club vitoriano está mostrando respecto a las decisiones del ucraniano.

Aunque públicamente nadie parece estar dispuesto a decir lo que realmente piensa, lo cierto es que la actitud sobre el terreno de juego si puede dejar entrever la discrepancia de muchos jugadores con las decisiones que adopta su entrenador y presidente.

Diario Montañés
Publicado por Librablue @ 7:55 | 0 Comentarios | Enviar

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