lunes, 20 de febrero de 2006

Un derbi de pasión

Más de 3.000 bilbaínos 'tomaron' un Sardinero que aún así fue más verdiblanco que nunca RebotadoRebotadoRebotadoRebotado

¿Se imagina usted un Athletic-Racing B? El Sardinero sí.
El Racing ha adoptado como rival al Athletic en lo que los horteras llamarían miniderbi y, al menos esta vez, en el 'botxo' se lo habían tomado en serio. Cuando la Segunda amenaza, los vascos se desplazan. Ni los elementos consiguieron enfriar su entusiasmo, y vaya si lo intentaron.

A las once de la mañana empezó el desembarco rojiblanco en El Sardinero, mientras el resto de Santander reservaba fuerzas a salvo de la lluvia y velaba armas para un partido de los de antes, como hace mucho que no se veían en los Campos de Sport, con sabor a fútbol añejo. Y eso que el campo no se llenó, pero es que no hacía como para ir al fútbol. A la una, los bomberos tenían que retirar la gran pancarta de la campaña de abonos del exterior de El Sardinero para evitar que se viniera abajo. El tiempo trató de chafar las horas previas un partido que prometía mucho, de esos que, cuando se ve el ambiente, animan a sacar una entrada. De esos en los que se lleva bufanda a la hora del vermú para que le reconozcan a uno los de su tribu. En parte lo consiguió, porque la tarde era de chocolate caliente en casita, no de zuritos, pero sólo en parte. Mientras, en la calle Real Racing Club se frotaban las manos: en pleno febrero habían hecho el agosto después de colocar cerca de 4.000 entradas que baratas, lo que se dice baratas, no eran.

El Athletic necesitaba ganar como el comer, y en Santander había mucho morbo por dejar a los rojiblancos con un pie en Segunda, sobre todo porque la historia habitualmente ha ocurrido al revés, así que los racinguistas lo tenían claro: no nos van a callar.

Como buenos anfitriones, los verdiblancos colmaron de atenciones a sus invitados, y nada más salir sus jugadores al campo les dedicaron un apasionado «A Segunda, oé. A Segunda, oé». Antes, los bilbaínos habían amenizado cuantos bares encontraron con su «Athletic, Athletic, geuria». Y sin ningún incidente, sin ningún problema, aunque algunos tuvieron que esperar bastante para salir del campo como medida de precaución. Tampoco se trataba de tentar a la suerte cuando casi todo había pasado.

De acuerdo: La marea rojiblanca había tomado el mediodía santanderino. O mejor dicho, los bares, porque cualquiera salía a la calle, pero la tarde tenía que ser distinta: «El año que viene, Athletic-Racing B». Original, ¿no? Pero esto tampoco es Sevilla ni el Athletic-Racing un Betis-Sevilla, así que los rojiblancos, que preferían animar a los suyos, sólo respondieron con un tímido «el año que viene vuelve Piterman». Ah, ¿si?, pues nosotros os metemos otra vez el dedo en el ojo: «A Segunda, oé». Todo para acallar el «que bote San Mamés».

Lo que está claro es que El Sardinero no parecía El Sardinero. Enfrascado en el combate de colores entre el rojo y el verde, el racinguismo estuvo volcado, lejos de la frialdad de otras ocasiones... sobre todo cuando Felipe Melo echó la grada sobre el campo cuando levantó los brazos en busca de apoyo.

Al final, los cántabros se quedaron tan fríos como anocheció la tarde, y los bilbaínos, dando gracias a san Iñaki y san Ismael por los tres puntos. Perder así sabe peor todavía, pero queremos más partidos como el de ayer, así que por favor, señores del Athletic, quédense en Primera.

Fuente: El Diario Montañes
Publicado por Castrenyo @ 20:37 | 0 Comentarios | Enviar

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